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Fútbol alemán

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Típico Bremen

La Bundesliga tiene ya tres equipos confirmados en la Champions League de este año, el tercero logró su cupo con “dolores de parto”. ¡Qué sufrimiento! ¡Qué típico Bremen!

Si hay algo que caracteriza al equipo dirigido por Thomas Schaaf es su devoción por el drama y las ganas de ofrecer al público algo más que fútbol, lo suyo es un parque de diversiones con todo el repertorio para, al final, sacarle una sonrisa alegre a la afición de cuyos nervios se abusa en forma extrema: montaña rusa, malabaristas, los chocones. Aquel que quiera regalarle su cariño a un club estable y confiable, bien sea en la parte alta de la tabla disputando títulos, o en la baja evitando el descenso, o en la mitad jugando a nada, no debe empeñar su corazón en el Bremen, eso es peligroso.

No hay otro club en Alemania que de forma tan clara viva entre la genialidad y la mediocridad, por eso son frecuentes sus terribles “bajones” futbolísticos, los mismos que en la temporada pasada lo vieron empezar arriba de la tabla para verlo rodar y rodar en caída libre hasta acumular más de 10 puntos de diferencia con el tercer lugar, que al final consiguió -de forma típica- remontar con un furioso cierre del torneo.

Para entender mejor al Bremen basta revisar una única semana, la última. Su estrella Mesut Özil es presentada como nuevo jugador del Real Madrid y en su estadio, especialmente en el segundo tiempo de un partido muy complicado, saca a relucir lo mejor de sí, sin acusar la ausencia de su creativo, y arrolla al Sampdoria poniendo un pie en la fase de grupos de la Champions League. Excelente juego, sin duda.

Pero la otra cara del Bremen se mostró en ese mismo partido cuando en el minuto 89 (muy a la Bremen) encajaron el descuento (3-1) de los italianos en un momento en el que sin que el árbitro hubiera pitado los jugadores ya se habían ido en sus cabezas al vestuario. Y allí en el vestuario se quedaron sentados, mentalmente, para el arranque de la nueva temporada de la Bundesliga. En un partido que ya en el tercer minuto se gana 1-0 (penalti de Frings) el Bremen creyó no necesitar más el cuerpo, y como su mente no saltó a la cancha, el equipo lució sin cuerpo y sin cabeza, con la consecuencia natural de que fue apabullado (4-1) por un Hoffenheim que sí estaba presente en el terreno.

Después de semejante golpe contra la realidad el Bremen se va a Italia a defender su cupo en la Champions League, y los 15 millones de euro de recompensa que ello genera; en el minuto 8 ya pierde 1-0; en el 15 ya está por fuera del máximo torneo de fútbol de clubes y en el 85 su suerte está sentenciada; todo esto ocurre sin que el club alemán haya mostrado alguna calidad que justificara extrañarlo en la Champions: Borowski estaba de más, a Marin no le salieron las cosas pese a haberlo intentado más que los otros, el lateral Pasanen no apoya el ataque y cuando parece que se atreve a mitad de camino se frena y retrocede creando un boquete fenomenal, el peruano Pizarro sin hacer amistad con el balón que ni le llegaba ni buscaba, y el juvenil Sandro Wagner ocupado únicamente en su pelea particular con los defensores del Sampdoria.

El Bremen envió a la cancha en el minuto 72 al sueco Markus Rosenberg, un jugador que no pretendía utilizar pues lo tiene (tenía) a la venta y su precio obviamente baja en caso de cumplir un partido de Champions League que lo inhabilita para hacerlo con otro club en esta temporada. Pero a Schaaf no le quedó otra alternativa que “quemar” a Rosenberg en el mercado para sustituir a Sandro Wagner, quien sufrió una cortada y luego de ser vendado no pudo reingresar al terreno de juego por tener la camiseta ensangrentada. El cuarto árbitro exigió que Wagner se pusiera una camiseta limpia, pero en el banco no se tenía ninguna, había que ir a buscarla al vestuario.

Todo eso demoró demasiado y luego de cerca de 6, 7 minutos jugando sólo con 10, perdiendo y por fuera de la Champions, el entrenador Schaaf ingresó a Rosenberg, el delantero que pretendía sacar de la plantilla, y éste, en el minuto 90 + 3 (el árbitro había adicionado 5 minutos), recoge el balón y en solitario se inventa un tiro imparable para el 1-3 que igualaba los resultados de los partidos de ida y vuelta. El alargue estaba sellado.

Y ese alargue volvió a mostrar la cara genial del Bremen, más maduro y en mejor estado físico que los italianos, controlando el balón con gran precisión, haciéndolo circular con propiedad. Una jugada individual de Marin (espectacular) dejó a Pizarro en posición de disparar y su tiro se convirtió en un formidable gol. 3-2, los italianos sin aire y los alemanes al mejor nivel de su fútbol.

Bremen está en la Champions League, muy a su manera.  las convincentes victorias de los recién llegados a la primera división St. Pauli y Kaiserslautern; y echándole una mirada al fondo de la tabla donde tres grandes, Bremen, Dortmund y Stuttgart, terminaron- promete las emociones a las que nos ha acostumbrado.

Date

agosto 25, 2010 | 5:05 pm

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