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Fútbol alemán

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JGayarre | Bundesliga Equipos

No es un sueño

Es realidad: Kaiserlautern 2 – Bayern 0; Wolfsburgo 3 – Maguncia 4; Schalke 1 – Hannover 2; Leverkusen 3 – Moenchengladbach 6. Y en la tabla 1° Hoffenheim (gracias a la suerte y no a lo sucedido en la cancha del St. Pauli); 2° Kaiserslautern; 3° Maguncia; 5° Hannover; 6° Moenchengladbach; 7° St. Pauli.

¿Y los grandes? La mejor tajada del arranque del campeonato se la lleva el Hamburgo que va de 4° con 6 puntos, el resto: Leverkusen 9°; Bayern 12°; Wolfsburgo 14°; Schalke 15°; Stuttgart último.

El fútbol alemán en sus dos primeras jornadas ha ofrecido otro gran testimonio de las razones por las cuales amerita regalarle si no cariño por lo menos atención. En la Bundesliga los chicos son como en otro lado, chicos; pero la diferencia es que ser chico no es en Alemania sinónimo de “relleno”. En este torneo los de abajo no están condenados “per se” a quedarse abajo (tampoco hay que hacerse ilusiones, no por ello van a a pelear el título “per se”); ellos definen a los campeones, ellos le roban puntos valiosos a los medianos, a los grandes y a los gigantes, ellos ejercen una influencia en la lucha por el título.

¿Cuánto le va a doler al Bayern la derrota en Kaiserslautern? ¡Mucho! El con antelación “cuasi” coronado (repetido) campeón alemán de la nueva temporada va a lamentar los tres puntos, especialmente frente al Hamburgo, que ya se puede dar el lujo de, en condiciones normales, llevar una campaña regular y contar con una derrota en Múnich (o en su propio patio) que no le hará mella en sus cuentas. Eso al final pesa.

¿Y al Schalke la derrota en casa ante el Hannover? El torneo para el equipo de Raúl, que había iniciado en el papel poniéndolo en igualdad de condiciones frente a sus rivales, arrancará con retraso de dos fechas y 6 puntos de desventaja; con el peso de dos competencias a cuestas, la liga local y la Champions League (14 de septiembre contra Lyon en Francia); con una moral por el suelo.

Del Wolfsburgo ni hablar, el club de la Volkswagen invierte en la contratación más cara de la temporada en Alemania (Diego) y al revisar su balance tiene 0 puntos y la frustración aniquiladora de haber tenido en sus manos un significativo (por el punto y por lo simbólico) empate en Múnich contra el Bayern que se le escapó en el último minuto, y (aún más grave) haber desperdiciado un 3-0 a su favor, luego de haber dominado a su antojo, que se transformó en un 3-4. Sacarle eso del alma al grupo requerirá un enorme esfuerzo.

Y en Leverkusen van de naufragio en naufragio pese al “Almirante” que “reencaucharon”, a un señor de apellido Ballack que mientras su equipo siga rindiendo de esta forma tendrá a su favor pocos argumentos para oponerse al desmonte que se le orquesta en la selección nacional.

En Stuttgart… Ah, qué va, olvidemos al Stuttgart. Mejor referirnos al repunte del Bremen con su típico juego del “yo-yo”, unas veces de para abajo silbando por la velocidad e inmediatamente para arriba por la inercia de la calidad de su plantel. 4-2 ganó en Colonia otra vez con un maravilloso fútbol aunque nadie esperaba menos, lo que no es razón para que no se temiera que pudiera perder.

Una mención de cierre, porque estoy obligado a ella en reconocimiento al buen fútbol. Grande el St. Pauli, con una estructura y dinámica de juego poco típica para un equipo recién ascendido a la primera división. Cuando uno analiza la disciplina y firmeza con la que dos, tres hombres van al balón a recuperar (y eso enfrentando al Hoffenheim, que en esa materia es la vara de medir en la Bundesliga), la decisión con la que “asfixia” a quien transporta el balón obligándolo a entregar mal o a deshacerse de él, y la impresionante precisión y rapidez de su tránsito al ataque haciendo circular la redonda a punta de un único toque, con una riqueza de variantes que no se limita al pelotazo largo sino que incluye cortas diagonales que nacen bien sea en los costados o en el centro, desde donde también se utilizan incisivas verticales, uno sólo puede quitarse el sombrero y decir: “mis respetos”.

El St. Pauli perdió 0-1 su debut en casa en la primera división ante el Hoffenheim, de manera injusta. Las oportunidades fueron todas suyas (y no una, ni dos, sino cuatro, cinco claras, muy claras) y el visitante se aviva en un tiro de esquina… Se paga por aprender, pero este equipo tiene muy pocas cosas que aprender.

Y así aterrizo en el inicio de este texto: los chicos en Alemania tienen cosas por decir.

Date

agosto 29, 2010 | 5:11 pm

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