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Fútbol alemán

Deutsche Welle en español

¿Y esto qué es?

A pesar de que la mayoría de las voces se elevaron para censurar la falta por ser “brutal”, no faltaron las voces que se hicieron escuchar abogando por una “leve sanción” para el peruano Paolo Guerrero. Sumémosle a esas voces la noticia de que aficionados del Colonia persiguen por la autopista a un bus con aficionados del Mönchengladbach para agredirlos, y la pregunta que me formulo es ¿y esto qué es?

Ni lo uno ni lo otro tienen que ver con el fútbol.

Iniciemos con el caso Guerrero (un jugador al que personalmente aprecio, y quien siempre me ha atendido con amabilidad) tomando como premisa que ninguna persona que ame el fútbol de verdad tendría argumentos para rebatir la ejemplar sanción de ocho partidos que la comisión disciplinaria le impuso al peruano tras su falta a Ulreich, al portero del Stuttgart.

Uno podrá intentar explicar por qué Guerrero reaccionó así, describir también las razones que llevan a un jugador que fuera de la cancha es más bien tímido, a perder la cabeza y atacar de una forma tan violenta a uno de sus colegas profesionales, que por fortuna salió ileso de una falta que pudo acarrear consecuencias mayores.

¿Pero poner en tela de juicio, si bien no el castigo, sí su severidad? Eso es poco solidario con el fútbol. Pero eso fue lo que hicieron Frank Arnesen y Thorsten Fink, director deportivo y entrenador del Hamburgo, al abogar por una sanción menor para su mejor delantero, poniendo como prioridad los intereses de su club a los del deporte.

A Arnesen y a Fink se sumaron varios columnistas y analistas del puerto alemán, e incluso Guerrero se sintió tan respaldado que en vez de sostenerse en las disculpas que ofreció en el primer momento (lo mínimo que se podía esperar), cambió de rumbo y hasta declaró “no entiendo el revuelo, el arquero del Stuttgart siguió caminando”.

Esa es una lamentable actitud, del jugador, del club y de los medios y analistas en Hamburgo (no de todos, pero de muchos), pues una falta como la del peruano es absolutamente inexcusable, y tan altamente peligrosa que la única opción que queda es tomar partido por la victima (que, repito, por fortuna salió ilesa) y la limpieza del fútbol, así como por cualquier sanción ejemplar que conlleve un mensaje claro y categórico: para esas escenas la Bundesliga no tiene espacio.

Y pasemos a algo más que no tiene nada que hacer en el fútbol alemán: la rivalidad transformada en agresión.

Colonia y Mönchengladbach son dos equipos antagónicos y sus aficiones alimentan la competencia histórica en las tribunas, durante los clásicos del Rin, con cánticos y coreografías.

Pero lo sucedido el fin de semana pasado ya saltó a otro terreno. El domingo, luego del partido contra Nuremberg, un bus con aficionados del Mönchengladbach que regresaba a casa desde tierras bávaras fue perseguido a alta velocidad, a lo largo de 70 kilómetros en la autopista, por varios autos de aficionados del Colonia, que regresaban también a sus hogares después de haber asistido al juego de su equipo en Hoffenheim.

Como en una película de Hollywood dos autos se ponen delante y detrás del bus, otro a su lado, y le obligan a hacer maniobras peligrosas para los 38 aficionados del Mönchengladbach en su interior, entre ellos varios pensionados, mujeres y niños.

Los seguidores del Colonia consiguieron su propósito de detener el bus y en una horda de 40 personas con bates, piedras, cadenas y tubos, la emprenden contra el vehículo destruyendo todo lo que pudieron. Suerte la de los pasajeros que las puertas se mantuvieron cerradas, y que el conductor pudo reanudar la marcha.

En este caso la policía investiga, y ambos clubes –concertadamente pese a su rivalidad deportiva- censuraron la acción. El Mönchengladbach hizo una llamado a la calma para evitar posibles acciones de retaliación; el Colonia se separó inmediatamente de este tipo de aficionados y anunció que de por vida le prohibirá el ingreso al estadio a quienes protagonizaron el incidente.

Así se defiende el deporte ante hinchas a los que se les va la mano en su interpretación de “amor por el equipo” y del concepto de “rivalidad”.

Date

marzo 6, 2012 | 4:54 pm

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