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Daniel Martínez | Bundesliga Champions League Equipos

¿Y este otro 7-1 qué dice?

Después del de Barcelona sobre Leverkusen en Champions League, en la Bundesliga se vio otro 7-1 deslumbrante, esta vez del Bayer al Hoffenheim. En la clasifiación de la Bundesliga sirvió (tras el empate del Dortmund) para recortar en dos puntos la ventaja del líder; pero lo más importante, reavivó la confianza en el equipo, que estuvo en entredicho las últimas semanas.

¿Qué se puede interpretar de esa goleada?

Pues bien, la primera interpretación que se puede hacer, algo con lo que yo no comulgo mucho, pero es la evidente, es que efectivamente, como permanentemente recalcan las directivas, el problema en el equipo no radica en la figura del entrenador Jupp Heynckes, sino en los jugadores, que han fallado en cumplir sus ordenes.

Cuando lo hacen, como lo hicieron el sábado, los resultados son positivos; esa es una conclusión apresurada, pero sin duda es también la primera a la que uno llega en el análisis. Por eso nos vamos a quedar aquí con ella.

A mitad de la semana pasada hubo gran revuelo porque muchos medios de comunicación en Alemania informaron sobre el rumor de que el Bayern despediría a su entrenador (pasara lo que pasara) al terminar la temporada. Las directivas respondieron inmediatamente, de una forma tan enfática como agresiva, y su mensaje fue claro: “no pensamos separarnos de Heynckes”, lo que entre líneas se leía como “dejen de buscar el problema donde no está, el problema es otro”.

Y sí, a la cabina llegó también ese mensaje: “el desastre de campaña en el 2012 es nuestra responsabilidad”, parece que aceptaron los jugadores, y sin mayores cambios tácticos, sólo unos visibles de actitud, golearon 7-1.

Que Franck Ribéry es el más estable y constante de todos los jugadores del Bayern es inocultable, pero que por ejemplo Mario Gómez (independientemente de los goles que consiguió) hubiera aportado nuevamente al flujo futbolístico del equipo, convirtiéndose en estación de cada jugada, ofreciéndose a ser un eslabón más en la cadena de creación de los goles, en vez de simplemente esperar a la oportunidad de rematar, se extrañaba en partidos recientes donde el hispano-alemán lucía con las ganas de moverse que tienen una estatua de plazoleta de pueblo. Cero.

Y Robben encontró el equilibrio entre el egoísmo sano, y aquel que le permite destacarse sin perjudicar al grupo. Entregó (en la mayoría de los casos) a un compañero cuando era la mejor alternativa, se quedó con el balón cuando encontró el espacio para la individual.

Müller volvió a hacer lo que lo ha convertido en estrella internacional (famoso es por los goles, estrella por otra cosa): crear espacios para sus colegas, arrastrar marcas o colarse por aquellos lugares que el rival descuida. Una cualidad que caracteriza a Müller y lo diferencia de muchos otros; una cualidad que hace rato no era efectiva.

Varios jugadores (ya mencioné a un par) exhibieron una gran recuperación en este partido contra Hoffenheim. La goleada también fue favorecida por lo temprano que se desató el nudo con los primeros dos goles.

Basilea no le facilitará las cosas al Bayern como lo hizo el Hoffenheim, pero en Múnich tanto la afición, como los propios jugadores, se dieron cuenta que el potencial del equipo está intacto, que es cuestión de hacer uso de él.

Claro, en la Champions League, este martes en el Allianz Arena vs Basilea, cuando el Bayern se juega el todo por el todo para remontar un 0-1 adverso, que inicia con la misión de no dejarse anotar un gol, pensar en una goleada como la del fin de semana, es ilusorio.

Pensar en un triunfo, en el paso a cuartos de final, es lógico, especialmente tras ver que los jugadores sí están en condiciones de dar más de sí.

Date

marzo 12, 2012 | 2:21 pm

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