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Fútbol alemán

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Daniel Martínez | Eurocopa Selección alemana

El siguiente reto

Alemania no se las verá con España antes de la final de la Eurocopa, y esto es celebrado en el país casi tanto como el hecho de que el rival de cuartos de final sea Grecia, al que se le dan pocas opciones de sacar un resultado positivo frente al equipo que lideró el llamado “grupo de la muerte”.

Pensando en ese partido de cuartos, que llega –por supuesto- antes de la anhelada final contra España, hay que considerar lo siguiente:

Los marcadores apretados

El entrenador Joachim Löw presentó el mejor y más acertado balance del partido contra Dinamarca, y con ello reforzó la tesis ya planteada por el capitán Philipp Lahm después del triunfo contra Portugal: la defensa ha mejorado un montón, pero el ataque aún no da la talla del torneo y, para completar, es negligente con las opciones de goles que crea la selección.

Los alemanes sufrieron en todos los partidos de la primera fase de la Eurocopa por culpa de unos marcadores apretados (1-0 contra Portugal; 2-1 contra Holanda; 2-1 contra Dinamarca) que no reflejan fielmente ni el dominio táctico, ni la superioridad a la hora de crear posibilidades de concretar goles a favor.

Mucho se ha elogiado la “sangre fría” de Mario Gómez, quien tradujo en anotaciones (contra Portugal y Holanda) cada sexto disparo suyo al arco contrario. Esa cuota engaña, otros jugadores también han tenido posibilidades de hacerse presentes en el marcador (Müller, Badstuber, Khedira, Hummels) sin mayor fortuna.

Cada vez, conforme se avance en el torneo (cuartos, semifinal y final), los contrincantes afinarán más sus líneas defensivas, y ello exigirá que las opciones de gol, sean gol. Si contra Holanda, por ejemplo, se vieron 10 jugadas de las cuales sólo dos terminan en la red, contra Grecia, para empezar por el primer partido rumbo a la final, pues serán cinco, o cuatro, y esas no pueden, ni deben, hacer parte de las desaprovechadas.

Alemania crea suficientes opciones (y les advierto, podrían ser aún más, pero les invito a leer el siguiente aparte del post), pero las opciones no dan victorias, y sólo las victorias cuentan ahora. Hay que embocarla.

Unos top, otros no

Les voy a dar el nombre de esos jugadores a los que he visto muy cerca al ese máximo nivel de rendimiento del que son capaces: Matt Hummels, Manuel Neuer, Holger Badstuber, Jerome Boateng (que TIENE que seguir siendo titular, y lo será), Sami khedira.

Hay otros que han ido elevando su curva de rendimiento: Thomas Müller, Mario Gómez y Bastian Schweinsteiger.

Tenemos uno que dosifica su fútbol y cumple: Philipp Lahm.

Hay dos que de verdad preocupan: Mesut Özil y Lukas Podolski.

Como equipo, en el fútbol colectivo, Alemania rinde y es tal vez el mejor conjunto (con España), en esta Eurocopa. Por eso, la posibilidad de mejorar el nivel pasa casi exclusivamente por elevar el rendimiento individual.

Y por su importancia en el sistema alemán hay que destacar los problemas de Schweinsteiger, Özil, Podolski y Gómez.

Empecemos con Schweinsteiger, quien ha mejorado muchísimo y sin embargo todavía sigue quedado. Contra Holanda no sólo entregó los dos soberbios pases de gol, sino que dominó a su antojo el mediocampo; contra Dinamarca el comportamiento del resto del equipo le obligó a trabajar mucho más de lo que su estado físico actual le permite dar, por ello el riesgo cada vez fue mayor pues conforme pasaban los minutos su combustible se agotaba y los callejones para el rival se abrían al tiempo que el limpio circular del balón en Alemania se empañaba.

Schweinsteiger es el que administra los espacios y marca la dirección del juego alemán. Su problema es de tipo físico, y de una falta de solidaridad de sus compañeros para tener conciencia de que sin su ayuda al “líder” del mediocampo se le va apagando la llama minuto a minuto. OJO.

A Özil le va a tocar acostumbrarse a las soluciones simples. Su deseo de hacer de cada toque de balón, de cada pase, un acto magistral, reduce el aporte que puede dar. El del Real Madrid lo da todo de sí, de eso no hay duda, pero olvida que los rivales se acomodan en el campo para reducirle los espacios, para frenar sus enlaces con el resto de la selección alemana.

Özil se desespera, participa menos en la elaboración de los ataques pese a que siempre se ofrece, y sus pases, los pocos que el contrario le permite, los quiere engalanar de una forma innecesaria. El colectivo sufre en su desespero personal de hacer algo más que bien, muy bien. Además, sus pases simples a espaldas del defensor son más necesarios que sus elegantes iniciativas de combinar corto en espacios reducidos.

En cuanto a Lukas Podolski, tranquiliza mucho saber que está en capacidad de defender bien, y que en esta Eurocopa tiene, adicionalmente, la voluntad férrea de hacerlo a cabalidad, no como en el pasado, a pura manera de excusa. Pero el futuro medio ofensivo de Arsenal sigue fiel a su filosofía de hacer bien sólo una cosa a la vez. En esta oportunidad se trata de defender, su reconocida capacidad de ataque sigue siendo un arma sin usar.

Pero ya en cuartos de final llegó la hora de usar todos los recursos. Y o Podolski ataca y defiende, encontrando un balance entre las dos labores, o habrá que recurrir a André Schürrle, quien defiende un poco menos bien, pero es más incisivo en sus movimientos al frente.

Y hoy cierro con Mario Gómez, porque después de haber revisado los tres partidos de Alemania en la fase de grupos, tengo que reafirmarme: contra Portugal muy mal trabajando para y con el equipo, pero con el gol del triunfo; contra Holanda tuvo la actuación perfecta, y anotó los dos goles; contra Dinamarca otro partido bastante lamentable, y sin goles (pero con un genial pase a Podolski en el 1-0).

Uno no puede darse el lujo, en un torneo tan corto como una Eurocopa, de jugar un partido excelente, para el próximo tomarse un “descanso”. Gómez y sus seguidores tienen que dejar de evaluar su calidad como jugador simplemente por sus goles, que son valiosos, sí, muy valiosos, pero no lo son todo, pues otros (como contra Dinamarca con Podolski y Bender) también están en condiciones de anotar si el flujo del balón se da.

La poca participación de Gómez en la contención y freno de la apertura del balón por parte de Dinamarca, y su costumbre de querer abrirse espacios caminando, en vez de hacer recorridos sin el balón para ofrecerse en distintas posiciones de la cancha, fueron uno de los principales factores para que Schweinsteiger se tuviera que exigir más de lo que su cuerpo aún puede dar.

Y ya vimos cuál es la situación de Schweinsteiger, por lo tanto podemos desprender de ello cuáles son los riesgos que se asumen con el Gómez versión Portugal o Dinamarca, que se pueden eliminar con el Gómez versión Holanda.

P/S: Y como esto salió más largo de lo planeado, pues tocará esperar hasta mañana con el análisis puntual de lo que nos espera en el Alemania – Grecia en cuartos de final.

Date

junio 19, 2012 | 1:28 pm

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