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Fútbol alemán

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Daniel Martínez | Champions League Equipos

El Dortmund ya está maduro para la Champions

No nos debe caber ninguna duda, el partido de anoche en la Champions League entre Manchester City y Dortmund es uno de los mejores que se han visto en esta competencia durante años. Sin duda fue también el mejor del club alemán en ella bajo la dirección de Jürgen Klopp: una exhibición de madurez.

Mucho se ha hablado (aquí por supuesto también), de que el Dortmund que da cátedra en la Bundesliga, internacionalmente no da la talla que tiene (indudablemente, así el último resultado no lo reafirme) el Bayern Múnich en representación de Alemania.

Pues bien, a aquellos que dudaban de la calidad del Dortmund para enfrentar la Champions les queda el partido de anoche en Manchester. Claro, es cierto también que sólo un excelente partido no sirve de mucho en un torneo donde sólo los verdaderamente grandes, esos que continuamente juegan al mejor nivel posible, sobreviven. Pero que el campeón alemán dejó claro que está marchando por ese camino, es irrefutable.

Contra Ajax Ámsterdam, en casa, se sufrió para obtener el triunfo en el arranque de la fase de grupo, pero los de Klopp sacaron una “casta” que en los dos años anteriores (primero Europa League y después Champions) les faltó. Y les faltó porque en su momento creyeron que todo se arreglaba con calidad, con simple superioridad futbolística.

Contra el Manchester City los del Dortmund, y esa es la buena noticia, mostraron mucho más que simplemente talento y un atractivo fútbol. Eso no basta, y ya el equipo ha entendido que se requiere disciplina táctica, orden, mucho sacrificio y voluntad.

Los que disfrutaron las incontables acciones de gol generadas por el Dortmund (que debió haber ganado el partido), tal vez estén tentados a opacar el excelente trabajo en el regreso de todos los jugadores. Pero fueron esos movimientos, y no las atajadas del portero Joe Hart, los que deberían haberse robado el show.

El excelente juego posicional de Matt Hummels, los cubrimientos y robos de pelota de Sven Bender, la capacidad de transición que aportó Gündogan, la solidez que aportó Kuba como eje del mediocampo, o la colaboración a la marca de Götze y Reus, más los taponamientos de Lewandowski, son mucho más alentadores que el propio resultado.

Porque el injusto empate, el penalti no fue penalti, y las oportunidades de gol que se desaprovecharon, no son satisfactorios, pero en el fondo son elementos cosméticos, adornos al balance final.

Lo importante fue poder ver un equipo maduro para la Champions, uno que en el grupo de la muerte tiene las herramientas para pasar a la siguiente fase.

Date

octubre 4, 2012 | 12:59 pm

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