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Fútbol alemán

Deutsche Welle en español

Daniel Martínez | Aficionados Bundesliga

El aumento de la violencia en el fútbol alemán: ¿real o irreal?

El debate sobre la seguridad en los estadios de Alemania va aumentando en dramatismo. El próximo 12 de diciembre la Bundesliga, es decir todos sus clubes y directivos, tomará una decisión respecto a las medidas a seguir para garantizar que la violencia no será compañera usual del fútbol en el país.

Las cifras entregadas recientemente por la policía parecen reforzar la idea de que es necesario hacer algo INMEDIATAMENTE para salvar un espectáculo que, según los datos, está en peligro: más de 11.000 aficionados de la Bundesliga son violentos, y en apenas un año las agresiones aumentaron en un alarmante 17,5 por ciento.

¿Pero es todo de verdad tan negro como se presenta?

Si se le pregunta al gerente del Dortmund, Hans-Joachim Watzke, no hay duda de la respuesta: sí. No en vano él propone que (por lo menos para el clásico de su club contra el Schalke), se convierta el estadio en un tribunal, con presencia de un fiscal y un juez de reparto, para castigar allí mismo a todos los agresores.

El presidente del Hannover, Martín Kind, rechaza esta idea, y promueve un diálogo mucho más dinámico, cercano y estrecho, con los aficionados, que ya en varias ocasiones, de forma organizada y conjunta, o a manera individual como seguidores de uno u otro equipo, han expresado su inconformismo con un proceso en el que no están envueltos, y en el que en vez de consultárseles, se les estigmatiza como “criminales” o, en el mejor de los casos “vándalos” peligrosos.

El gerente de la DFL, la liga profesional, Christian Seifert, apura por una decisión definitiva en este diciembre, para evitar que sean protagonistas externos al fútbol (políticos o policía), los que al final establezcan las reglas de juego en los estadios usando como excusa “el incremento de la violencia”.

Y es que este argumento, esgrimido por aquellos que quieren presentar a la Bundesliga como una incubadora de agresiones, es fuerte – o muy débil – dependiendo de la perspectiva desde la cual se le observe.

Por ejemplo, la policía, si así lo hubiera deseado, podría haber dicho que más del 99 por ciento de la afición al fútbol que asiste a los estadios alemanes es pacífica. Sí, en la temporada 2011-2012 se registraron 1142 heridos, 296 más que en la temporada inmediatamente anterior, y eso no es para nada bueno.

Pero sin ánimo de minimizar el hecho de que esos 1142 heridos no deberían existir, a los estadios alemanes asistieron 18,7 millones de espectadores en ese mismo periodo de tiempo, de los cuales 18’ 698.858 regresaron a casa no sólo sanos y salvos, sino también felices de la experiencia de disfrutar de uno de los mejores fútbol del mundo.

Y en cuanto a los más de 11.000 aficionados violentos de los cuales la policía tiene conocimiento, hubiera sido más positivo, y apegado a la realidad, decir que en toda Alemania no alcanzan a ser 12.000 los aficionados que forman problemas. Ellos no conforman ni siquiera la quinta parte de todo el aforo del Allianz Arena en Múnich, lo que en la práctica, incluso si se citaran todos en un mismo partido, les pone siempre en minoría, que es lo que son.

Sin duda no hay que mirar a otro lado cuando los neonazis utilizan las tribunas de los estadios para su propaganda, tampoco se debe tolerar la agresión física, verbal o moral contra las aficiones contrarias, o los jugadores y los silbatos, mucho menos permitir que unos pocos saboteen un espectáculo deportivo que está entre los mejores del mundo, observado con objetividad.

Pero tampoco hay que manipular la información de las cifras para crear miedo en búsqueda de medida coercitivas tomadas por directivas a las que con ellas se pone contra la pared. El diálogo debe seguir, el diálogo debe fomentarse, y las pasiones deben ser bienvenidas en los estadios de la Bundesliga para que, en un marco de respeto (que es el que prima por regla hasta ahora), el ambiente sea animado, y no frío y parco como en otras ligas que están perdiendo la cultura de la afición.

Date

noviembre 26, 2012 | 9:25 pm

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