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Daniel Martínez | Perfiles

El señor de los golazos

Hay momentos que pese a durar muy poco, apenas un par de segundos, ilustran a la perfección lo que es el sentimiento de admiración. En el estadio del Gladbach, en el partido contra el Mainz, se vivió uno de esos momentos en el minuto 63.

Sucedió cuando Juan Arango recogió un rechazo del arquero rival, y sin pensarlo demasiado, pese a resbalar en el suelo húmedo, sacó un zapatazo de izquierda en dirección al arco, que se encontraba a más de 40 metros de distancia. El balón se elevó tomando una gran curva, y el silencio de los 46.622 espectadores que siguieron con atención su vuelo fue un gesto de reconocimiento y admiración al venezolano.

Entre el disparo de Arango, y el aterrizaje del balón en la red, transcurrieron tres segundos. Durante ese tiempo las tribunas del estadio del Gladbach enmudecieron, lo que fue una forma de pagar su tributo de respeto a la genialidad del capitán de la Vinotinto. Los asistentes al estadio esperaron con la boca abierta que la pelota tomara el increíble curso que le imprimió la zurda venezolana.

El entrenador del Gladbach, Lucien Favre, no tuvo suficiente paciencia, y antes de que el balón rebotará por segunda vez dentro del arco del Mainz, ingresó a la cancha para ser el primero en abrazar a Juan Arango, quien sentado en el césped sonreía complacido, escuchando como el estadio entero coreaba su nombre.

Arango confesó: “por un momento pensé que el balón se iba a ir por fuera, pero cuando estaba allá arriba me dí cuenta que estaba cogiendo el efecto que le puse, entonces supe que iba a entrar”; y agregó “la verdad, de todos los goles que he hecho esta temporada, éste es el que menos me gusta”.

Cuando uno revisa los goles recientes del venezolano, es posible iniciar una discusión con él sobre su subjetiva clasificación en la belleza de sus anotaciones. Y es que Arango, en las últimas semanas, está malacostumbrando al público alemán. El siguiente gol es más espectacular que el anterior, luce más difícil que el previo, su factura es casi imposible.

Y es que él parece complicarse con lo sencillo, o por lo menos así se podría interpretar su respuesta “esos son los que más me cuestan”, a la pregunta de la prensa alemana sobre si es capaz de hacer goles “normales”.

Aunque lo “normal” en el caso de Juan Arango, como afirman sus compañeros del Gladbach, es exactamente anotar goles vistosos e inigualables. “Basta verlo calentar en los entrenamientos, ver los disparos que hace al arco desde las distancias y los ángulos más difíciles, para que sus goles en los partidos ya no sean una sorpresa. Esa es una de las razones por las que le queremos tanto aquí”, revela el jugador Tony Jantschke.

“Él es el mejor zurdo del mundo, le necesitamos pues sin sus increíbles goles la tendríamos muy difícil”, reconoce el entrenador Favre, un suizo poco amigo de los elogios individuales, quien ante la genialidad del venezolano hace una excepción, al fin y al cabo ya ha ganado en seis ocasiones en este 2012 la elección del “gol del mes” en Gladbach, y en diciembre, sin duda, sumará el séptimo galardón.

“Siendo sincero, yo no estoy pendiente de esas distinciones. Me alegra mucho marcar esos goles tan vistosos, y me pone muy orgulloso que la gente se alegre conmigo cuando los hago, que coree mi nombre; pero al final, lo que cuenta para mí son los puntos que consigamos, poder ayudar al equipo. Los golazos son inútiles cuando se pierde”, recalca Arango.

Los golazos

Juan Arango completa ya cuatro goles en serie que tienen alucinando a la Bundesliga. El primero lo consiguió el 7 de octubre, contra el Eintracht Fráncfort, cuando desde más de 30 metros de distancia sacó un remate como un latigazo; el arquero Kevin Trapp se quedó parado, observando como la pelota se estrellaba en el ángulo superior derecho de su portería antes de reposar en la red.

Luego, el 28 de octubre, vendría el tiro libre de la victoria 3-2 contra el Hannover. Arango le imprimió al balón un enorme efecto, obligándole a hacer una curva por fuera que se fue cerrando hasta ingresar por el primer palo del arquero de la selección alemana Ron-Robert Zieler.

Exactamente un mes más tarde, enfrentando al Wolfsburgo, el venezolano conseguiría la siguiente perla. Arango recibe en el borde del área un pase profundo de Havard Nordtveit, y sin dejar caer el balón empalma de primera una volea con su prodigiosa zurda para dejar sin la más mínima oportunidad al portero nacional suizo Diego Benaglio.

Date

diciembre 10, 2012 | 8:45 pm

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