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	<title>Periodismo de investigación &#8211; Spanish</title>
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		<title>“La solidaridad nos llega cuando hemos muerto”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=6351</link>
		<pubDate>Tue, 11 Jun 2013 09:09:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="620" height="385" src="//www.youtube.com/embed/E64HhcoYZzY" frameborder="0" allowFullScreen="true"> </iframe></p>
<p>En Colombia, la investigación periodística puede costar la vida. Los intentos de amedrentamiento e incluso la agresión directa están a la orden del día. El periodista Ricardo Calderón, de la revista “Semana”, sufrió un ataque el 1 de mayo de este año. Poco después fueron amenazados de muerte ocho comunicadores de Valledupar. Y tres días más tarde se destapó un plan para atentar contra los comunicadores Ariel Ávila, León Valencia y Gonzalo Guillén.</p>
<p>Mientras el Estado protege con guardaespaldas y carros blindados a los periodistas estrella de la capital, sus compañeros de profesión en las provincias se sienten abandonados. Jhon Jairo Jácome es redactor del diario <a href="http://www.laopinion.com.co/demo/" target="_blank">“La Opinión”</a> de Cúcuta, la capital del departamento Norte de Santander. “No es fácil”, reconoce, “trabajar siempre bajo la presión de la amenaza, el correo intimidante, el mensaje por las redes sociales que pretende acallar”. Vía Twitter le llegó el pasado 19 de mayo la última amenaza de muerte. Se la enviaba un paramilitar con el alias de “Moco Seco”, que ni siquiera se tomó la molestia de ocultar su identidad. “Moco Seco” está encarcelado y toma en prisión clases de informática.<span id="more-6351"></span></p>
<p>Cúcuta, en la frontera con Venezuela, es uno de los puntos calientes del conflicto colombiano. Durante cinco años, de 1999 a 2004, la ciudad estuvo en manos de los paramilitares, que impusieron un régimen de terror y asesinaron a cientos de personas. Jácome investigó lo sucedido. De esta labor surgió el especial multimedia <a href="http://www.laopinion.com.co/demo/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=415603&amp;Itemid=136" target="_blank">“Estaciones de la muerte”</a>, realizado junto a su colega Vladimir Solano y publicado en marzo. El trabajo recorre los lugares de Cúcuta en los que los paramilitares torturaron, mataron y en algunos casos incineraron cadáveres en hornos construidos por ellos mismos. “Buscamos llevar a cabo un recuento histórico de lo que hicieron, intentando visualizar a las víctimas que dejó ese conflicto”, explica.</p>
<p>Jácome y otros periodistas quieren elaborar una cartografía de la violencia en la región. Violencia que no acabó con la desmovilización oficial. Desde entonces, se han formado nuevas bandas criminales. El tráfico de drogas, la prostitución y el comercio ilegal de combustible procedente del país vecino se encuentran ahora bajo el control de los llamados neo-paramilitares. Y la prensa que denuncia o molesta sigue estando en el ojo de mira. “Yo no quisiera sonar trágico, pero a veces hace falta que pase algo. Que un periodista sufra algún tipo de accidente, algún tipo de percance por parte de estos violentos para que se movilicen”, apunta Jácome en referencia a la falta de apoyo institucional.</p>
<p>Pero, ¿qué hacer para no tener que ir hasta tan últimas consecuencias? “Lo primero es denunciar. Muchos compañeros, aquí y en el resto del país, se callan. La autocensura le hace mucho daño al periodismo investigativo. Y a veces también la censura impuesta por el medio, que quiere salvaguardar sus intereses”, responde Jácome. Después están los métodos surgidos al pulso de la necesidad. “Una de las formas que hemos encontrado en el periódico para poder investigar y de alguna manera protegernos es trabajar sin firmas y que el diario asuma la responsabilidad en conjunto de lo que se está publicando”, dice el redactor, que a la vez ha desarrollado sus propias medidas de protección: “Yo trato de documentar todo y enviarlo a la Fundación para la Libertad de Prensa, que es una organización que nos cubre. También documento todo con la Unidad Nacional de Protección y le mando copia de estas denuncias a algunos periodistas para que ellos entren a investigar en un futuro si algo, que esperamos que no, llegase a pasar…”</p>
<p>Jácome participa en uno de los cursos que DW Akademie lleva a cabo en Colombia como parte de un proyecto de dos años dirigido a apoyar a periodistas y medios locales en la cobertura del enfrentamiento armado. Socia de la Academia en este programa es la asociación <a href="http://consejoderedaccion.org" target="_blank">Consejo de Redacción</a>. La financiación corre a cargo de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ por sus siglas en alemán).</p>
<p><a href="https://twitter.com/vjkopp" target="_blank">Matthias Kopp</a></p>
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		<title>“En Guatemala, la prensa está atrapada entre los frentes del narcotráfico”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=4175</link>
		<pubDate>Fri, 22 Jun 2012 09:33:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-4237" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis-298x300.jpg" width="298" height="300" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis-298x300.jpg 298w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis-150x150.jpg 150w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis.jpg 300w" sizes="(max-width: 298px) 100vw, 298px" />Luís Ángel Sas no tiene teléfono fijo. Tampoco la mayoría de sus amigos. Así evitan el acoso, cuenta el periodista, aunque sólo el que les llega a través del aparato. Sas conoce bien las amenazas. Informar sobre el narcotráfico en Guatemala significa vivir peligrosamente. En este país lastrado por la violencia y el crimen organizado, ser reportero no es una tarea fácil. Luís Ángel Sas nos habla de ella.<span id="more-4175"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: Cuando uno investiga el narcotráfico, ¿cómo hace para protegerse?</strong></p>
<p><strong>Luís Ángel Sas: </strong>Bueno, en Guatemala está teniendo lugar ahora mismo una guerra entre narcotraficantes mexicanos y guatemaltecos que mantiene a los periodistas atrapados en medio de ambos frentes. En 2010, yo investigaba el robo de armas del ejército y me metí en el tema del narcotráfico hasta la cocina. Me amenazaron. Me dijeron que me iban a matar si seguía indagando y, al final, renuncié y me fui. Protegerse es marcharse a tiempo, abandonar, desaparecer, dejar que las cosas se calmen y regresar después a seguir con la vida pero mostrando otros intereses.</p>
<p>Es importante alternar los temas que cubres para que no se te identifique sólo con el narcotráfico. Tratar otras cuestiones, como por ejemplo los derechos humanos. Yo ahora me dedico a las capturas, a las historias de pueblos que fueron arrasados, a entrevistar a las víctimas. Y no pienso volver a investigar el narcotráfico, a no ser que reciba el apoyo de algún grupo extranjero. Yo entendí que la cosa va en serio.</p>
<p><strong>En un país tan marcado por la violencia como Guatemala, ¿qué precauciones tomas si sales, por ejemplo, a hacer una entrevista?</strong></p>
<p>Mira, primero, investigo a la persona a la que voy a entrevistar, es decir, me encargo de saber con quién voy a hablar. Después, la conversación tiene que desarrollarse en un lugar público. Si el sitio acordado no me da confianza, lo cambio.</p>
<p>Hace poco estaba citado con un traficante de gasolina en México, pero me advirtieron de que allí la situación era peor que en Guatemala. ‘¡Ni se te ocurra!’, me dijeron, ‘porque te agarran y te desaparecen’. Así que decidí hacer la entrevista en Guatemala. Mi editor sabía dónde estaba, con quién andaba. Y llevaba un iPhone, que tiene GPS. Hay cosas que no ofrecen seguridad total, pero ayudan.</p>
<p>Otro problema es que aquí nunca sabes de qué lado está la policía, si tienes que cuidarte también de ella.</p>
<p><strong>¿Vives siempre con miedo?</strong></p>
<p>Sí, siempre. En Guatemala hay que tener cuidado con los narcos, los policías, los militares [ríe]. No puedes confiar en las fuentes oficiales. En este país, nunca sabes con quién estás hablando.</p>
<p><strong>¿Cómo se informan los jóvenes guatemaltecos acerca del narcotráfico?</strong></p>
<p>Cuando aquí se habla del narcotráfico, se habla de incautación de drogas, de muertos, de peleas por el territorio. Es siempre lo mismo. Y a los jóvenes ya no les importa. Con unos amigos queremos iniciar un proyecto en Internet para informar desde otro punto de vista no sólo sobre el narcotráfico, sino sobre otros muchos temas.</p>
<p><strong>¿Cómo se explica usted que tantos jóvenes se dejen seducir por el mundo del narco?</strong></p>
<p>Porque ese mundo se pinta como algo ideal: como gente con dinero, con mujeres, con buenos autos… Y los jóvenes, que se ven sin futuro, sin posibilidades, quieren entrar en ese mundo. En Guatemala, la educación privada es cara y la pública deficiente. El narcotráfico es para muchos la solución, el modo de ganar mucho dinero.</p>
<p><strong>¿Quiere eso decir que la culpa también es de los medios?</strong></p>
<p>¡También! Se convierten en culpables al mostrar sólo una cara de la moneda. Es importante reflejar el otro lado: los sacrificios que se tienen que hacer, que te puede costar la vida, que con 25 años puedes acabar preso y, claro, el riesgo que existe de caer en el consumo. Muchos medios no tratan estas cuestiones por miedo o porque pertenecen a los mismos narcotraficantes.</p>
<p><strong>¿Cuáles son los principales tabús con los que se topa el periodismo en Guatemala?</strong></p>
<p>La guerra civil es un tabú: todo lo relacionado con el conflicto armado, si lo tocas, te acusan de comunista. Aún prevalece la mentalidad de los años ochenta, noventa. Yo hice una historia sobre eso y sólo la pude publicar en un medio digital. En los otros, esos temas no entran. Y también cualquier crítica a los militares está prohibida.</p>
<p><strong>Los medios locales, ¿lo tienen más difícil?</strong></p>
<p>Los pequeños, sí. Nosotros hicimos una investigación sobre esto con una ONG y fue impresionante ver cómo candidatos, alcaldes y otros poderes locales financian a los medios locales y compran a periodistas hasta convertirlos en sus megáfonos. Y luego está el crimen organizado. En muchos departamentos de Guatemala, los periodistas o aceptan dinero de las mafias, o se exponen a las amenazas.</p>
<p><strong>¿Dirías que hay libertad de prensa en Guatemala?</strong></p>
<p>Yo diría que hay libertad de opinión pero no de expresión a través de los medios. Hay cosas impublicables, hay gente –algunos políticos, por ejemplo- a la que no se puede entrevistar. Y también hay mucha corrupción dentro del periodismo mismo: periodistas que son a la vez asesores ministeriales y no pueden informar independientemente. Nosotros intentamos combatir eso desde dentro, pero estamos perdiendo la batalla.</p>
<p>Al menos quedan las redes sociales, que hacen su labor y ofrecen una plataforma para transmitir lo que en otros sitios no encuentra espacio.</p>
<p><strong>¿Es ésa la importancia de los medios digitales?</strong></p>
<p>En Guatemala, Internet es aún muy débil. Su influencia es alta en la capital, donde viven la mayoría de lo bloggers, pero no alcanza más allá de las cabeceras de departamento. En el interior, la conexión es muy lenta. Y cara. Guatemala es uno de los países más desiguales del mundo: hay mucha pobreza y la gente tiene que cubrir necesidades más importantes antes de permitirse el acceso a la Red. Por otra parte, cuando los jóvenes entran en Internet ven videos de YouTube, pero no noticias. ¡Todo su tiempo en el ciberespacio lo invierten en Facebook!</p>
<p>Entrevista: Naomi Conrad</p>
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		<title>“El periodismo de investigación es para el pueblo, no para las elites”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=2939</link>
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		<pubDate>Mon, 31 Oct 2011 13:42:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GGE1-300x200.jpg" rel="lightbox[2939]"><img class="alignleft size-full wp-image-2983" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GGE1-300x200.jpg" width="300" height="200" /></a>El peruano Gustavo Gorriti se formó en la revista <a href="http://www.caretas.com.pe/Main.asp"><em>Caretas</em></a>, un magazín, cuenta, que durante los años de la dictadura de Alberto Fujimori practicó “un estilo bohemio pero intenso, tenaz, profundo de periodismo” y donde “si no tenías la mejor nota de todos los medios esa semana, la semana había sido una desgracia”.</p>
<p>En <em>Caretas</em> aprendió Gorriti lo que hoy sabe acerca del periodismo. El conocimiento adquirido se lo llevó consigo a <a title="idl-r" href="http://idl-reporteros.pe/" target="_blank">IDL-Reporteros</a>, la publicación dedicada al periodismo de investigación (PI) que dirige desde que ésta se lanzara en 2010 y que depende de <a title="idl" href="http://www.idl.org.pe/" target="_blank">IDL</a>, una <a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/IDL-IDLR4.mp3">organización pro derechos humanos</a>.</p>
<p>El pasado 25 de octubre, Gustavo Gorriti participó como conferenciante en una de las charlas del simposio <a title="fome" href="http://training.dw-world.de/ausbildung/blogs/fome2011/" target="_blank">Foro de Medios y Desarrollo (FOME)</a>, patrocinado por DW Akademie y celebrado en la sede de Deutsche Welle en Bonn. Esa ocasión la aprovechamos para conversar con él.<span id="more-2939"></span></p>
<p><strong>DW Akademie:</strong> <strong>Usted viene de Perú, un país en el que el </strong><strong>PI ha jugado h</strong><strong>istóricamente</strong><strong> un papel político destacado</strong>…</p>
<p><strong>Gustavo Gorriti:</strong> Es cierto. Sin exagerar, podría decirse que de la resistencia a la dictadura de Fujimori fue en buena medida una guerra entre espías y periodistas de investigación. A lo largo de los años, el periodismo de investigación se enfrentó a desafíos muy grandes y tareas centrales en el Perú. Algunas las solventó muy bien, otras no tanto. Y coexistió con un periodismo en general que tenía puntos buenos pero en el que también existía poca capacidad profesional, incompetencia y sobre todo mucha corrupción.</p>
<p><strong>¿Corrupción dentro del periodismo mismo?</strong></p>
<p>Sí. Vladimiro Montesinos corrompió tan profundamente a buena parte del periodismo peruano, que se convirtió en la práctica en el mayor editor de la historia del Perú. A través de la prostitución de los dueños de canales de televisión, de varios diarios y de la principal radio, llegó a controlar totalmente sus líneas editoriales y a poder decidir qué salía y que no salía y cuándo. Adicionalmente sacó una serie de tabloides de ataque. Y fue uno de los primeros, porque estamos hablando de principios de los 90, que inició publicaciones en Internet, dedicadas al descrédito y al asesinato psicológico de opositores.</p>
<p>Sin embargo, al lado de ese panorama indignante hubo también algunos medios tradicionales -pocos pero ilustres- que se plantaron, confrontaron al gobierno de Fujimori e hicieron buen periodismo de investigación, como la revista <em>Caretas</em>.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/588.jpg" rel="lightbox[2939]"><img class="alignleft size-full wp-image-2985" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/588.jpg" width="588" height="354" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/588.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/588-300x180.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a><strong>¿Cómo ha cambiado el periodismo en Perú a lo largo de la última década, desde la caída del régimen de Fujimori?</strong></p>
<p>Se han producido algunos cambios que siguen las tendencias mundiales. Aunque no con la fuerza con la que se da en Estados Unidos, la decadencia de los medios tradicionales ha llegado también al Perú. Los periódicos impresos tienen ahora comparativamente menos circulación y menos fuerza. Estos notan el recorte de costos, pero también están influidos por la herencia de Montesinos, que los llevó hacia el sensacionalismo, hacia la forma barata de la denunciología.</p>
<p>La televisión, sobre todo la de señal abierta, sigue siendo el medio fundamental y se ha tabloidizado por completo. Sus contenidos periodísticos, salvo en una o dos excepciones, son una desgracia. Cada noticiero es un festival virtual de sangre, vísceras y lágrimas. Y de nuevo aquí, aparte de ciertas tendencias mundiales, veo una persistencia de la influencia degenerativa de Montesinos.</p>
<p>Las radios, aunque no tienen la llegada de la televisión, sí son importantes. Hay radios comunitarias y emisoras vinculadas a ONG, que están por debajo del radar mediático, si se quiere, pero tienen incidencia. Éstas y los nuevos medios digitales, cuya penetración ha sido comparativamente alta, han demostrado ser lo suficientemente fuertes para contrarrestar a la prensa tradicional.</p>
<p><strong>¿Y qué saben en IDL-R acerca del impacto real que tiene su trabajo?</strong></p>
<p>Nuestra llegada es creciente y tenemos impacto, de eso no hay duda. La semana pasada sacamos un <a title="escandalo idl-r" href="http://idl-reporteros.pe/2011/10/15/cosas-de-brujas/" target="_blank">escándalo relacionado con un intento de tráfico de influencias por parte del vicepresidente de la República</a> y gracias a eso logramos el mayor número de visitas de nuestra historia.</p>
<p>Las cifras no siempre se corresponden con las investigaciones más sustantivas, sino con aquello que es más mediático, que crea más alboroto y excitación. A veces los otros medios nos rebotan, como en el caso del vicepresidente, y otras nos tratan de encapsular, como cuando sacamos investigaciones sobre corporaciones con las que ellos están conectados.</p>
<p>Lo que sucede con nuestro medio es que nadie en el periodismo, la política, las instituciones fundamentales o la industria del país puede permitirse no leernos. Eso hace que haya un elemento cuantitativo que no está nada mal, pero también un elemento cualitativo que está mucho mejor.</p>
<p><strong>Ésa es una tendencia que se observa con frecuencia: las elites sí leen la prensa de calidad, mientras que la masa opta por el tabloide. ¿Quedará el PI reducido a un periodismo para unos pocos?</strong></p>
<p>Yo no me resigno a hacer un periodismo para las elites. El periodismo es para el pueblo, y a cuanta más gente llegue, mejor. Y yo creo que una buena narrativa, una narrativa apasionante y apasionada, siempre a va tener lectores. Por supuesto que hay quien prefiere la cosa más vulgar, eso ha sucedido en todos los momentos de la historia, pero incluso la vulgaridad, para poder resaltar, necesita su narrativa. Y si tú ofreces una capaz de transmitir que se están jugando destinos, tu público siempre será amplio.</p>
<p>Nosotros vamos tras las personas con poder, no necesariamente poder estatal, también poder corporativo. Y como nadie más se mete con ellos, eso mismo crea una tensión dramática que hace que mucha gente nos busque y nos lea.</p>
<p><strong>Gustavo Gorriti acerca del desarrollo del periodismo</strong></p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Desarrollo-PI.mp3">Gustavo Gorriti acerca del desarrollo del periodismo</a></p>
<p><strong>Gustavo Gorriti acerca de Internet y el PI</strong></p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/InternetPI.mp3">Gustavo Gorriti acerca de Internet y el PI</a></p>
<p><strong>Gustavo Gorriti acerca del PI</strong></p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Pi.mp3">Gustavo Gorriti acerca del PI</a></p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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		<title>Cinco consejos para moverse en medio de la violencia</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jun 2011 09:19:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Lanpernas-2.0-300x200.jpg" rel="lightbox[1711]"><img class="alignleft size-full wp-image-1717" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Lanpernas-2.0-300x200.jpg" width="299" height="198" /></a>Es en las zonas en crisis es donde muchas veces se encuentra la noticia. Y si no se habla de ellas, no existen. El trabajo del periodista es, no en pocas ocasiones, duro y peligroso. Con frecuencia acaba el reportero atrapado en la fina línea que divide los frentes, teniendo que arriesgar la propia vida para contarle al mundo las cosas que pasan.</p>
<p>Gerardo Rodríguez Jiménez conoce bien esta situación: desde hace más de 15 años es director de <a title="el diario" href="http://www.diario.com.mx/"><em>El Diario</em></a> de Ciudad Juárez, por el número de muertes que deja en esta ciudad mexicana el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad estatales y los narcotraficantes, el lugar más peligroso del mundo.</p>
<p>Durante el <a title="GMF" href="http://www.dw-world.de/dw/0,,14143,00.html">Global Media Forum</a> que organiza Deutsche Welle y que se celebra del 20 al 22 de junio de 2011, Rodríguez Jiménez participa en<a href="http://www.dw-world.de/dw/article/0,,6491066,00.html"> una conferencia titulada “Periodismo y droga en América Latina”</a>. Como previa al evento nos revela a continuación, extraídos de su larga experiencia, cinco consejos básicos a tener en cuenta por los reporteros que se muevan en un entorno de violencia:<span id="more-1711"></span></p>
<blockquote><p><strong>1. Planeación y prevención</strong></p>
<p>Antes de investigar un tema se deben tomar en cuenta todos los riesgos y peligros, considerando, especialmente, las condiciones de la región en donde se trabajará. Esto es aconsejable para establecer las medidas de seguridad pertinentes. Se recomienda contactar a los periodistas locales, quienes pueden ser guías invaluables. Siempre hay que ser amables y no exigir información de mala manera, respetando a la policía, el ejército o las instituciones locales y nacionales, y mantenerse en un bajo perfil.</p>
<p><strong>2. Respeto, humildad y profesionalismo</strong></p>
<p>Al escribir sobre cualquier tema de investigación, hacerlo con respeto hacia todas las personas involucradas, sin valorizaciones u opiniones personales o morales, apegándose a hechos sustentados, concretos y documentados. Se recomienda NO hacer alarde de la información con la que se cuenta, o a la que se tenga acceso antes de su presentación en el medio.</p>
<p>Es básico que las fuentes se de definan e identifiquen claramente, y de ser posible verificar su autenticidad con terceros, así como contrastar la información con las bases de datos disponibles.</p>
<p>Si es inevitable utilizar fuentes anónimas, entonces hay que especificar que los datos proceden de ellas.</p>
<p><strong>3. Nada es personal: balance</strong></p>
<p>NUNCA tomar como personal las injusticias, ilegalidades o hechos de corrupción que se reportan en las historias, porque se pierde objetividad y ésta -la pérdida de objetividad- es la más peligrosa de las actitudes al cubrir el crimen organizado. Cualquier artículo debe incluir el balance.</p>
<p><strong>4. Tomar en serio las amenazas</strong></p>
<p>En caso de una amenaza, inmediatamente acudir a los mas altos niveles de la empresa para la que se trabaja y seguir los protocolos establecidos, y si no se obtiene respuesta, entonces acercarse a organizaciones periodísticas internacionales o de derechos humanos, tomando nota de cualquier  dato que pueda ayudar a identificar del intento de coacción recibido.</p>
<p>Por lo general, estos organismos tienen protocolos y personas especializadas que pueden ayudar y aconsejar a los periodistas. Siempre es bueno establecer contacto con organizaciones internacionales independientes al país o la región en donde se trabaja. A veces, en investigaciones muy riesgosas, es inclusive aconsejable publicar en varios medios al mismo tiempo para distribuir la responsabilidad.</p>
<p><strong>5. Ser periodista de investigación es peligroso</strong></p>
<p>A pesar de todas las medidas de seguridad que el sentido común lleve a adoptar, hay que recordar: ser periodista es un trabajo que puede resultar peligroso. Por eso hay que estar siempre alerta, escuchar y evaluar bien los instintos antes de tomar la última decisión en cuanto a cualquier trabajo. La responsabilidad es principalmente de quien firma y publica el artículo. Ninguna medida es cien por ciento segura. Cuídate a ti mismo. Recuerda, ninguna investigación o noticia vale el perder la vida.</p></blockquote>
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		<title>“Desde que recibí el Ortega y Gasset, la presión para que no informe ha aumentado”</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Feb 2011 18:32:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/300x200.jpg" rel="lightbox[821]"><img class="alignleft size-full wp-image-837" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/300x200.jpg" width="300" height="200" /></a>“No podía seguir viendo cómo la llamada guerra contra el narcotráfico ahogaba la ciudad que amo, mientras que en Nueva York se consumía (en paz) la cocaína.  Sentía que debía regresar a México a contar las historias que se deben contar”, dice la periodista española Judith Torrea.</p>
<p>“Veía muertos, horror – la sangre de Juárez.” Su puesto de primera redactora en la principal revista de espectáculos de Estados Unidos lo dejó por el de autora freelance de <a href="http://juarezenlasombra.blogspot.de/" target="_blank">un blog en Ciudad Juárez</a>, lugar designado tres veces consecutivas como el más peligroso del mundo. En 2010, Torrea vio reconocido su valor con uno de los galardones más prestigiosos del mundo del periodismo hispanohablante: el <a href="http://premiosortegaygasset.com/" target="_blank">Premio Ortega y Gasset</a>, que anualmente entrega el diario El País. También en el certamen internacional de blogs <a href="http://thebobs.com/espanol/" target="_blank">The Bobs</a>, que organiza DW, se encontró el año pasado entre los 10 finalistas en la categoría que patrocina Reporteros Sin Fronteras.</p>
<p>Recaudado el aplauso europeo, Torrea hizo las maletas y volvió a Juárez para seguir escribiendo como siempre. Con ella conversamos.<span id="more-821"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: ¿Cómo se sobrevive en un lugar en el que tantos mueren?</strong></p>
<p><strong>Judith Torrea:</strong> No tengo miedo. Pero reconozco el peligro. Porque en Ciudad Juárez, el peligro consiste en estar vivo. Sabes que sales de tu casa, pero no si regresarás. Te enfrentas a que te secuestren, roben o asesinen y nadie haga nada. Tomo mis precauciones, como todos los que vivimos aquí, pero sabes que si te quieren matar, te matarán.</p>
<p><strong>¿Y cómo se informa desde un lugar así sin un medio fuerte cubriéndole las espaldas?</strong></p>
<p>El peligro aumenta, evidentemente, si eres periodista y no te vendes ni a los narcos ni a las autoridades. Pero mi blog surgió de la necesidad de contar sin tener que esperar a un editor. Lo que yo escribo son crónicas sobre la vida diaria en esta ciudad vista con mis ojos. Eso me ayuda a sentirme viva entre la muerte constante. Es mi vómito de justicia.</p>
<p><strong>¿Y no recibe presión para que deje de contar tantas cosas?</strong></p>
<p>En los 14 años que llevo cubriendo esta realidad, varios de mis entrevistados han sido asesinados y otros han huido del país por amenazas feroces. Y sí, desde que recibí el Ortega y Gasset, la presión para que no informe ha aumentado por parte de todos los frentes: de las autoridades mexicanas y las fuerzas de seguridad, de los periodistas corruptos, de los cárteles de la droga.</p>
<p>Pero a lo único a lo que le temo en la vida es a no hacer lo que siento que debo hacer. Y lo más duro para mí es volver a leer los reportajes que escribí hace 14 años y descubrir que aquello que muchos denunciaban que podía ocurrir se ha superado con creces. Entonces te preguntas si tu trabajo sirve para algo. Y luego ves cómo Juárez va desapareciendo poco a poco del mapa, convirtiéndose en una ciudad de negocios quemados por no pagar extorsiones, de casas abandonadas porque sus habitantes han huido a EEUU o al interior del país. Y decides que tienes que seguir.</p>
<p><strong>¿Tanto ha cambiado Ciudad Juárez?</strong></p>
<p>La primera vez que pisé Juárez era una ciudad fascinante. En ella encontré la vida que echaba de menos en EEUU: la alegría de vivir, el calor humano, el ambiente intelectual, los fantásticos restaurantes.</p>
<p>Hoy, si te arriesgas a ir a un restaurante, te fijas primero en quién hay dentro, intentas sentarte alejada del resto, si puedes cerca de los baños, por si se produce un tiroteo. Los tiroteos son como en las películas de Hollywood, las ejecuciones se llevan a cabo a cualquier hora del día en plena calle. A veces, hasta que las autoridades retiran los cadáveres pasan horas y las mamás se acercan con sus hijos a ver el espectáculo. Los niños se disputan con sus amigos el número de muertos que han visto y en los recreos juegan a ser sicarios. A las nueve de la noche, la ciudad se convierte en un lugar fantasma.</p>
<p>Los papeles se han invertido. Hoy la vida está en El Paso, al otro lado de la frontera, a donde han huido miles de juarenses. Por Ciudad Juárez pasa parte de la droga colombiana con destino a Estados Unidos. Aquí, los policías y las autoridades siempre han estado implicados en el negocio del narcotráfico. Pero antes no se vivía en guerra.</p>
<p><strong>Y la guerra la trajo Felipe Calderón…</strong></p>
<p>Sí. Desde hace tres años, Juárez es una ciudad sin ley en la que todo es posible. A pesar de que hay desplegadas más de 10.000 fuerzas federales, los crímenes y la inseguridad no se han reducido, sino todo lo contrario, se han disparado, al igual que las violaciones de los derechos humanos y la presión sobre los periodistas.</p>
<p>Sólo durante el pasado año, la llamada guerra contra el narco estuvo en el origen de más de 2.650 asesinatos. En 2008 fueron más de 1.600. 10.000 niños se han quedado huérfanos, 3.111 sólo en 2010, 180 en este pasado mes de enero, a los que habrá que sumarles ya los siguientes, porque aumentan a una media de 6 a 27 al día. ¿Qué futuro les espera a estos niños? Espero que el gobierno mexicano no esté creando los sicarios de mañana.</p>
<p>Y mientras tanto, en Juárez siguen las calles sin pavimentar, la falta de alumbrado público por las veredas donde las mujeres regresan de las maquiladoras a sus casas de madrugada. Los feminicidios continúan sin que se haga nada para detener a los culpables, y pasan a un segundo plano en la actual situación de violencia generalizada.</p>
<p><strong>La guerra contra el narco, ¿no combate en su opinión realmente el narcotráfico?</strong></p>
<p>El narcotráfico nace de la pobreza, de la necesidad. Y no sólo de la necesidad de los consumidores que, por supuesto, no se plantean cuántos muertos cuesta un poco de su placer. Con el hambre, la falta de oportunidades, comienza la cadena… que está dirigida por personas muy poderosas con vínculos enormes en la política y la economía. ¿Nunca se ha preguntado por qué el presidente Calderón, en su guerra, no ataca las cuentas bancarias del lavado de dinero? Son muchos los intereses implicados.</p>
<p><strong>En la actual “crisis del periodismo”, ¿están los reporteros como usted condenados a la extinción?</strong></p>
<p>Eso dicen, que estamos en crisis. En China significaría entonces que nos encontramos ante un momento de nuevas oportunidades, de cambios. Yo apuesto por el periodismo digital que se hace como siempre, con buenos artesanos, con pasión, contando historias que atrapen al lector.</p>
<p>Tenemos que lanzarnos a explorar este nuevo modelo económico sin perder lo básico. ¡Y tenemos la oportunidad de inventar, de convertirnos en descubridores de proyectos! ¡Me parece genial! Es un momento fascinante, podemos ser actores de nuestro propio futuro. No entiendo el derrotismo. Hay que luchar.</p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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