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	<title>catástrofes naturales &#8211; Spanish</title>
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		<title>Nociones para el proceder con imágenes violentas</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=6395</link>
		<pubDate>Fri, 28 Jun 2013 08:16:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1.jpg" rel="lightbox[6395]"><img class="alignleft size-full wp-image-6397" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1.jpg" width="588" height="392" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a>Catástrofes naturales, guerras, ataques terroristas. La actualidad informativa produce un verdadero aluvión de imágenes. Y ya no son sólo los fotógrafos profesionales quienes inmortalizan el terror de conflictos y crisis. Que testigos casuales tomen esas fotos con sus celulares y las distribuyan sin filtrar por las redes sociales se ha vuelto algo habitual.</p>
<p>¿Cómo debe actuar la prensa ante la nueva situación? ¿Cuándo es éticamente aceptable publicar fotografías violentas y cuándo se trata de puro sensacionalismo? ¿Estuvo justificado imprimir en portada el cadáver del dictador libio Mohamed Gadafi? ¿Es legítimo mostrar niños asesinados durante bombardeos aéreos en Siria? ¿Era necesario que el mundo viera a los heridos ensangrentados del atentado de Boston, algunos de los cuales habían perdido miembros de su cuerpo?</p>
<p>“Las imágenes del horror no pierden su capacidad de conmocionar. Pero no son de gran ayuda a la hora de comprender. La narración nos puede explicar un hecho. Las fotos hacen otra cosa: nos atrapan&#8221;, indica la escritora Susan Sontag en su libro <em>Regarding the pain of others</em> (“Contemplando el sufrimiento de demás”).</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF2.jpg" rel="lightbox[6395]"><img class="alignright size-full wp-image-6399" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF2.jpg" width="150" height="210" /></a>El periodista alemán Simon P. Balzert ha comparado en su tesis doctoral el uso que hace de la fotografía de la prensa alemana y española. Su conclusión: los rotativos germanos publican con mucha menor frecuencia imágenes de muertos y heridos. ¿Es eso más correcto? Balzert no ha dado con la respuesta definitiva, porque seguramente no exista para todos los casos. “Depende del contexto”, dice. Aun cuando algunos diarios españoles pecan de cierto amarillismo, la contención alemana no siempre tiene razón de ser. “En algunas ocasiones hay que recurrir a las imágenes violentas para que el drama quede documentado”, explica Balzert. Cabe no olvidar que la política suele estar interesada en vender la ilusión de la guerra limpia, recuerda el comunicador.</p>
<p>Sobre la base de su estudio, Balzert ha elaborado una guía para el proceder informativo con fotos violentas, que pone aquí a discusión:<span id="more-6395"></span></p>
<p>1.    Antes de publicar una fotografía, el periodista debe asegurarse de que transmite información relevante, presenta una situación o describe una injusticia que merece la pena ser contada, y que no se imprime como un fin en sí misma, para el entretenimiento o por motivos meramente ópticos.</p>
<p>2.    Antes de publicar una fotografía, el periodista debe comprobar si es posible narrar por escrito los hechos que cuenta la imagen con la misma intensidad y, en consecuencia, si es posible prescindir de la foto.</p>
<p>3.    El periodista ha de seleccionar aquellas fotografías que más emocionen al lector pero menos le impacten. La ropa ensangrentada de un menor muerto puede aclarar lo suficiente, sin que se haga imprescindible exponer su cadáver.</p>
<p>4.    En periodista tiene que utilizar la misma vara de medir para todas las fotos violentas, independientemente de que hayan sido tomadas en el país propio o en el extranjero. Así, se evitan prejuicios racistas acerca de lugares y culturas lejanos y ajenos.</p>
<p>5.    El periodista debe decidir en cada caso concreto y evitar reglas generales como “en este periódico no publicamos imágenes de violencia”. La muerte y la discusión pública sobre ella forman parte de una sociedad informada y no han de ser un tabú.</p>
<p>6.    El periodista tiene que asegurarse de que dispone de espacio suficiente para comentar y contextualizar la fotografía a través del texto escrito. Si carece de él, mejor prescindir de la imagen.<br />
7.    El periodista ha de explicar por escrito el motivo que le lleva a publicar la imagen (para lo que el pie de foto habitual no ofrece suficiente espacio) y, si es posible, advertir a tiempo al lector de la dureza de la fotografía.</p>
<p>8.    El periodista nunca debe olvidar que la impresión que provocan las imágenes violentas se reduce proporcionalmente al número de fotografías de este tipo que se difunden. Por ello, ha de evitar un abuso de este recurso.</p>
<p>9.    El periodista no debe renunciar a la publicación de una imagen que considera éticamente aceptable por motivos como la protección del menor o el miedo al rechazo de los lectores.</p>
<p>10.    A la hora de debatir sobre la conveniencia o no de imprimir una foto violenta, los argumentos han de girar únicamente en torno a la imagen y su contexto, y no a lo que hagan otros medios.</p>
<p>11.    El periodista tiene que ser consciente de que las fotografías son más impactantes sobre el papel que en Internet y considerar la posibilidad de publicar una imagen que pueda conmocionar en el sitio del medio, anunciando en la versión impresa su presencia en la Red. Eso le da al lector la posibilidad de (no) ver la foto.</p>
<p>12.    En caso de fotos de atentados, el periodista ha de ponderar entre el derecho a la información del público y su obligación de no saciar las ansias de protagonismo de los terroristas.</p>
<p>13.    El periodista debe ser especialmente cuidadoso con las fotografías violentas antiguas. Cuanto más tiempo haya transcurrido desde el hecho, menos justificación obtiene la publicación de imágenes violentas. Éstas pueden ocasionar daños psicológicos a las personas que aparecen en ellas o a sus familiares.</p>
<p>14.    En caso de duda, el periodista ha de consultar a sus colegas y otros miembros de la redacción, recordando siempre que ni él ni sus colegas representan al lector medio y, por lo tanto, su resistencia al retrato de la violencia es distinta.</p>
<p>15.    El periodista tiene que considerar el conjunto del contexto gráfico en el que se publica la imagen: los lectores reaccionan con especial sensibilidad cuando el titular de un artículo cercano o el eslogan de un anuncio en la misma página encuentra algún tipo de conexión con la foto violenta.</p>
<p>16.    El periodista no debe jamás presentar la imagen de manera sensacionalista: en lugar de grande en portada, pequeña en las páginas interiores; en lugar de varias fotografías con un motivo similar, elegir una sola.</p>
<p>17.    El periodista ha de comprobar si es posible identificar a las víctimas que aparecen en la foto y, si así fuera, pedir que al menos sus caras se hagan irreconocibles. Esto es especialmente relevante si se trata de muertes, por respeto a los fallecidos y a sus familiares.</p>
<p>18.    El periodista tiene que asegurarse de que se respeta la dignidad de los retratados, sobre todo si se les reconoce.</p>
<p>19.    Nunca han de publicarse imágenes de muertos por suicidio.</p>
<p>20.    El periodista debe estar abierto al diálogo y permitir que se impriman las cartas del lector que comenten fotografías controvertidas.</p>
<p>Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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		<title>Para cubrir catástrofes naturales</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=4895</link>
		<pubDate>Mon, 10 Dec 2012 18:29:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Caja de Herramientas]]></category>
		<category><![CDATA[Reportando]]></category>
		<category><![CDATA[catástrofes naturales]]></category>
		<category><![CDATA[cobertura informativa]]></category>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/19.jpg" rel="lightbox[4895]"><img class="alignleft size-full wp-image-4903" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/19.jpg" width="300" height="201" /></a>Ciclones, inundaciones… las catástrofes naturales son fenómenos habituales en países como Bangladesh, lo que hace que aparezcan con frecuencia en los medios de comunicación. Sin embargo, abordar periodísticamente estas tragedias no es fácil: por su carácter humano, excepcional y peligroso requieren un trato especial, aseguran los reporteros Mustafizur Rahman, del <em>New Age</em>, un diario de habla anglosajona que se publica en Dhaka, y Iftekahr Mahmud, del <em>Prothom Alo</em>, el rotativo líder en bengalí, ambos con largos años de experiencia en este campo.</p>
<p>Comprobar el correcto funcionamiento del equipo antes de salir hacia la zona afectada por el desastre es una regla básica, pero desde luego no la única. A continuación, Riazul Islam, estudiante del máster <a href="http://www.dw.com/dw-akademie/m%C3%A1ster/s-31883" target="_blank">International Media Studies</a> de DW Akademie, llama la atención sobre otras igual de importantes y vitales.<span id="more-4895"></span></p>
<p><strong>Reportero y testigo</strong></p>
<p>“Informar sobre una catástrofe natural implica desplazarse personalmente al lugar de los hechos”, recuerda Mustafizur, “sobre muchas cuestiones se pueden recopilar datos por teléfono, contactar a expertos, hacer entrevistas… Pero para escribir o hablar acerca de la fuerza destructiva de la naturaleza hay que ver con ojos propios sus consecuencias, ser testigo del sufrimiento de las personas implicadas. Tu imaginación nunca irá lo suficientemente lejos como para plasmar en tus artículos lo que realmente está sucediendo”.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/213.jpg" rel="lightbox[4895]"><img class="alignleft size-full wp-image-4925" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/213.jpg" width="588" height="351" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/213.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/213-300x179.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p><strong>Equipamiento necesario</strong></p>
<p>Cubrir una catástrofe natural no sólo significa trabajar sobre el terreno, sino también que ese terreno mostrará grandes carencias: puede que no haya electricidad, ni agua potable o que los sistemas de telecomunicación no funcionen. En consecuencia, hay que estar preparado para cualquier eventualidad.</p>
<p>Iftekahr estuvo en Sidr y Aila después de los fuertes ciclones que en 2007 y 2009, respectivamente, asolaron estas regiones de Bangladesh. “Fundamental es que lleves contigo material de primeros auxilios, medicamentos y comida seca y agua potable suficiente”, describe el reportero, “además de tu cámara y tu grabadora, no te olvides meter el laptop en la mochila y al menos dos sistemas diferentes de conexión a Internet (por si uno da problemas), baterías de reserva, cargadores, enchufes múltiples y cables. Y si el viaje incluye algún trayecto en barco, empaca mejor tu propio chaleco salvavidas”.</p>
<p><strong>Campamento base</strong></p>
<p>Para poder seguir el transcurso de los acontecimientos, a veces hay que permanecer durante un tiempo en la área afectada. Eso supone organizar un alojamiento. Tener un lugar donde dormir, una especie de “campamento base”, es importante también para que tu redacción sepa dónde encontrarte si tiene que hablar contigo o mandarte cosas que puedas necesitar.</p>
<p>“Lo que yo suelo hacer es contactar a alguna de las ONG activas en la zona antes de partir para que me ayuden a encontrar un sitio donde quedarme”, recomienda Mustafizur.</p>
<p><strong>Teléfonos imprescindibles</strong></p>
<p>Una catástrofe natural no se narra exclusivamente haciendo cómputo de la devastación y describiendo el drama de la población. El reportero tiene que ir más allá: investigar las causas del desastre, comprobar que las tareas de rescate se estén llevando a cabo correctamente, denunciar en caso de que no alcance la asistencia. Para poder hacer eso hay que hablar con organizaciones, fuerzas de seguridad, autoridades locales. Antes de marchar, asegúrate de haber apuntado todos los números de teléfono que te van a posibilitar hacer las entrevistas necesarias.</p>
<p><strong><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/33.jpg" rel="lightbox[4895]"><img class="alignleft size-full wp-image-4909" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/33.jpg" width="300" height="200" /></a>Nervios de acero</strong></p>
<p>Todo periodista que viaje a un lugar impactado por una catástrofe natural debe ser consciente de que va a ver imágenes muy duras. “El río estaba lleno de cadáveres, que flotaban junto a animales muertos. El mal olor y la contaminación me impedían respirar y los supervivientes se encontraban en condiciones miserables. Había momentos en los que me sentía agotado ante tanta tragedia”, cuenta Iftekahr acerca de uno de sus últimos viajes. Para hacer este trabajo, dice, se requieren nervios de acero.</p>
<p><strong>Informar no es practicar el activismo</strong></p>
<p>Aunque como reportero no dejas de ser humano, es importante que no pierdas de vista tus principios profesionales. Al margen de lo dramático de la situación, el periodista está ahí para comunicar los acontecimientos. Más importante que dedicarse al activismo –para lo cual ya hay personal cualificado- es indagar si se están produciendo irregularidades, si las autoridades cumplen con sus obligaciones, si existen comportamientos negligentes… sin olvidar nunca de exponer las dos partes de cada historia.</p>
<p><strong>Manuales</strong></p>
<p>La ONU ha publicado un manual dirigido especialmente a periodistas y medios de comunicación “interesados por tener un mejor conocimiento de la reducción del riesgo de desastres”. El documento lleva por título <a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Los-desastres-vistos-desde-una-óptica-diferente.pdf" target="_blank">“Los desastres vistos desde una óptica diferente”</a> y se sustenta en las lecciones extraídas de la erupción del Mount Pinatubo en 1991 en Filipinas, del tsunami de 2004 en el Océano Índico o del terremoto de Cachemira, Pakistán, en 2005. En él se enumeran además diversos centros dedicados a la tarea de minimizar el peligro de catástrofes naturales y se citan a expertos y publicaciones.</p>
<p>Tras una fenómeno de este tipo, los reporteros se suelen lanzar a la búsqueda de historias que les permitan darle seguimiento informativo a la tragedia. Según la guía de Naciones Unidas, puedes encontrar puntos de partida para tus piezas si:</p>
<p>1. investigas el funcionamiento de los sistemas de alerta ante fenómenos naturales, que en muchas ocasiones presentan importantes deficiencias</p>
<p>2. encuentras fallas en los planes de ordenamiento urbano, y</p>
<p>3. preguntas por la falta de preparación de los departamentos de gestión de crisis</p>
<p>Otra buena fuente de información en torno a este tema es el documento <a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Disaster-Programme-Information-and-Reporting.pdf" target="_blank">“Disaster Programme Information and Reporting”</a>, redactado por la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que explica entre otra cosas cómo recopilar datos en lugares que han padecido una catástrofe.</p>
<p>El Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) también ha editado un texto con interesantes recomendaciones para guardar en el celular o descargar gratuitamente como PDF llamado <a href="http://www.icfj.org/resources/disaster-and-crisis-coverage" target="_blank">“Disaster and Crisis Coverage”</a>.</p>
<p><strong>Cursos</strong></p>
<p>Un sinfín de organismos públicos y privados ofrecen cursos concebidos pensando en personas que han de trabajar en áreas afectadas por desastres naturales, entre ellas periodistas. Un entrenamiento de este tipo puede ser muy útil, contribuir a evitar errores innecesarios y en ocasiones peligrosos y es siempre recomendable. Pregunta en tu redacción porque a veces el mismo medio de comunicación lo financia, con el fin de garantizar la seguridad de sus reporteros.<a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/45.jpg" rel="lightbox[4895]"><img class="alignright size-full wp-image-4937" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/45.jpg" width="200" height="153" /></a></p>
<p><em><strong>R</strong></em><em><strong>iazul Islam </strong>nació en Dhaka, Bangladesh, donde trabaja como reportero desde hace ocho años. Islam ha sido redactor en diversos periódicos y ha colaborado además con el servicio en bengalí de Deutsche Welle. Acutalmente se encuentra en Alemania cursando el máster International Media Studies.</em></p>
<p>Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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		<title>&#8220;Nosotros salvamos vidas gracias a Twitter y a Facebook&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Oct 2011 13:14:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/1-cut2.jpg" rel="lightbox[2787]"><img class="alignleft size-full wp-image-2799" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/1-cut2.jpg" width="588" height="340" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/1-cut2.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/1-cut2-300x173.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a>En la segunda edición de los <a title="shortyawards" href="http://shortyawards.com/" target="_blank">Shorty Awards, los premios que desde hace tres años concede el <em>New York Times</em> a quienes destacan en la cobertura informativa a través de los medios sociales</a>, <a href="http://twitter.com/#!/carelpedre" target="_blank">Carel Pedre</a> recibió una mención especial humanitaria que el periodista radiofónico haitiano agradeció pidiendo que “Twitter se continúe utilizando para salvar vidas”.</p>
<p>Tras el terremoto que asoló la isla caribeña en 2010, la estación Pedre no dejó en ningún momento de emitir. Ésta, las redes sociales y el ágil uso que Pedre hizo de ellas se convirtieron en el eslabón fundamental de una cadena dedicada a transmitir información, buscar gente, mantener el contacto, conservar la moral y colaborar en las tareas de rescate. Sobre aquellos días y sus efectos posteriores conversamos con Pedre.<span id="more-2787"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: Para empezar, háblenos un poco de la situación actual en Haití…</strong></p>
<p><strong>Carel Pedre:</strong> Tenemos nuevo presidente y, aunque políticamente no sucede mucho, hay que decir que está haciendo algunas cosas buenas. En lo que a la reconstrucción se refiere, los avances son pocos. Puerto Príncipe sigue en ruinas. Constantemente se celebran reuniones y se presentan planes, pero cuando paseas por la ciudad no ves nada de todo eso. Y el cólera continúa siendo un problema, no tanto en la capital, donde las autoridades han logrado controlar la epidemia y reducir considerablemente el número de muertes, pero sí en las zonas rurales.</p>
<p><strong>Y la ayuda internacional, ¿aún se nota?</strong></p>
<p>No. Al principio, la comunidad internacional estuvo muy presente y realizó una gran labor, viniendo aquí, repartiendo tiendas, comida… otorgando asistencia sanitaria y salvando a mucha gente de las ruinas. Pero gran parte de esa ayuda desapareció pasados los primeros meses.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/3-cut.jpg" rel="lightbox[2787]"><img class="alignleft size-full wp-image-2805" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/3-cut.jpg" width="588" height="340" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/3-cut.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/3-cut-300x173.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p><strong>Todos recordamos las terribles imágenes de Puerto Príncipe después del terremoto. Su emisora, sin embargo, logró seguir emitiendo, ¿cómo?</strong></p>
<p>Nuestro edificio no se derrumbó y nuestro equipamiento apenas sufrió daños. En la radio tenemos un generador para la producción de electricidad, así que no dependíamos del suministro público y por suerte disponíamos de gasolina suficiente. También tuvimos la gran suerte de que nuestro personal sobrevivió: sólo perdimos a un miembro del equipo. Es decir, que básicamente seguimos emitiendo porque estábamos vivos y teníamos gasolina.</p>
<p><strong>Un periodista como usted, acostumbrado a dirigir un programa alegre, ¿cómo hizo para enfrentarse laboralmente a tanta tristeza?</strong></p>
<p>Fue muy duro. Todo el mundo había perdido a alguien en el terremoto… Amigos… Familiares… Y lo que nos quedaba era un país en ruinas. Nadie estaba preparado para algo así. Pero llegamos a la conclusión de que teníamos que seguir haciendo lo que mejor sabíamos hacer: nuestro trabajo. Seguir poniendo música, motivando a la gente. Queríamos informar pero también queríamos dar ánimos, fuerzas para salir adelante.</p>
<p>Y queríamos que los ciudadanos dispusieran de un lugar en el que contar sus historias, desde el que contactar a sus familiares. Todo tipo de gente pasó por nuestro programa durante esos días, compartió con nosotros sus experiencias, nos pidió ayuda para localizar a terceros o dar ellos mismos señales de vida. El drama lo vivimos juntos y aprendimos mucho los unos de los otros.</p>
<p><strong><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/2-cut.jpg" rel="lightbox[2787]"><img class="alignleft size-full wp-image-2809" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/2-cut.jpg" width="300" height="199" /></a>¿Cambió el terremoto su programa de radio?</strong></p>
<p>Somos una emisora musical. El 90% de nuestra parrilla está compuesta de música. Pero con el terremoto nos acercarnos más a la gente. Por un lado, hacíamos llegar información básica: dónde se podían conseguir tiendas, agua potable, comida, a quién llamar para pedir ayuda… Esos servicios los hemos vuelto a repetir en otras situaciones de crisis, como tras el huracán Tomas o durante la epidemia del cólera.</p>
<p>Y los espacios que abrimos para que el público contara cómo estaba viviendo el desastre los mantenemos. También hemos introducido un informativo diario de una hora con temas de política y actualidad. Sí, el terremoto cambió nuestra radio, yo diría que para siempre. La música sigue siendo fundamental, pero ahora nos tomamos más en serio nuestro papel informativo y educativo.</p>
<p><strong>Después del terremoto, muchos grandes medios de comunicación se dirigieron a usted, le pedían entrevistas, valoraciones… ¿cómo fue recibir de pronto tanta atención del extranjero?</strong></p>
<p>Yo me lo tomé como la labor que tenía que hacer por mi país. Antes del terremoto, la mayoría de la gente sabía poco sobre Haití y, cuando algún noticiero internacional lo mencionaba, sólo hablaban los políticos. Pero de pronto, un periodista joven haitiano le contaba al mundo lo que estaba pasando, la tragedia en las calles, compartía sus sentimientos y sus esperanzas, describía las cosas desde nuestro punto de vista. Para mí fue increíble convertirme en la voz de mi país, la voz de todos aquellos que no podían dirigirse a la comunidad internacional o a los grandes medios de comunicación.</p>
<p><iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="620" height="385" src="//www.youtube.com/embed/LV0i9TG9dBY" frameborder="0" allowFullScreen="true"> </iframe></p>
<p><strong>Su uso de Twitter durante los días posteriores al terremoto lo ha hecho a usted famoso, ¿Internet seguía funcionando?</strong></p>
<p>Sí, tuvimos la suerte de que Internet funcionara y nunca dejara de funcionar. Por eso pudimos usar Twitter, Facebook y Youtube para transmitir información y compartir imágenes y Skype para hacer las entrevistas. La línea de teléfono y la televisión sí que estaban fuera de servicio. En una tragedia uno siempre encuentra el modo de comunicarse, y en nuestro caso ese modo fue Internet.</p>
<p><strong>Usted ha repetido en más de una ocasión que los nuevos medios sirven para salvar vidas e incluso cambiar el mundo, ¿cree realmente que su poder sea tal?</strong></p>
<p>Sí. Nosotros salvamos vidas gracias a Twitter y a Facebook. El ejemplo del chico que estuvo16 días atrapado bajo las ruinas lo demuestra: nadie creía que pudiera seguir con vida después de tanto tiempo, pero yo dije ‘confiad en mí’. Metí en Google Maps las coordenadas de su localización, lo tuiteé y 10 minutos después los equipos de rescate lo encontraron vivo. Twitter es un modo fantástico de transmitir y compartir información con mucha gente. Y es global, por eso creo que se puede utilizar para cambiar el mundo.</p>
<p><iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="620" height="385" src="//www.youtube.com/embed/1jGxP6AmpgE" frameborder="0" allowFullScreen="true"> </iframe></p>
<p><strong>Información adicional:</strong></p>
<p>El paso del “efecto CNN” al “efecto Twitter”, un <a href="http://nicolabruno.files.wordpress.com/2011/05/tweet_first_verify_later2.pdf" target="_blank">estudio de Nicola Bruno para la Universidad de Oxford [PDF]</a>.</p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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