<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>libertad de prensa &#8211; Spanish</title>
	<atom:link href="https://onmedia.dw.com/spanish/?feed=rss2&#038;tag=libertad-de-prensa" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://onmedia.dw.com/spanish</link>
	<description>Just another Deutsche Welle Blogs site</description>
	<lastBuildDate>Mon, 03 Dec 2018 13:54:01 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	
	<item>
		<title>&#8220;La metodología de los índices de libertad de prensa es problemática&#8221;</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=6599</link>
		<pubDate>Tue, 20 Aug 2013 12:28:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[informe]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de prensa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://onmedia.dw.com/spanish/?p=6599</guid>
		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP11.jpg" rel="lightbox[6599]"><img class="size-full wp-image-6615 alignleft" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP11.jpg" width="588" height="227" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP11.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP11-300x115.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a>Cada año cuando se publican los índices de libertad de prensa, las mordazas a los medios y las dificultades que encuentran los periodistas a la hora de realizar su trabajo ocupan páginas en los diarios y minutos en los noticieros. Sin embargo, cabe contemplar estos rankings internacionales con cautela, advierte Laura Schneider, del <a href="http://www.rcmc-hamburg.de/" target="_blank">Centro para el Estudio de los Medios y la Comunicación</a> de Hamburgo.</p>
<p>Schneider dedica su tesis doctoral al análisis de los listados que miden la libertad de expresión e información en los diferentes países. Aunque la importancia de los mismos es innegable, tampoco pueden obviarse los sesgos que los lastran y el hecho de que siguen una metodología dudosa, sostiene la experta, por lo que trata de desarrollar un sistema alternativo con el que traducir en cifras y poder comparar las distintas realidades.</p>
<p>En la siguiente entrevista, Schneider nos habla de los problemas y de las posibles soluciones en torno a los índices de libertad de prensa.<span id="more-6599"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: ¿Qué rankings utiliza para su estudio?</strong></p>
<p><strong>Laura Schneider:</strong> El que elabora <a href="http://www.freedomhouse.org/issues/media-freedom" target="_blank">Freedom House</a> y la <a href="http://es.rsf.org/press-freedom-index-2013,1054.html" target="_blank">Clasificación Mundial de Reporteros sin Fronteras</a>. Son los dos únicos que actualmente se llevan a cabo a nivel global. La UNESCO redacta también los llamados <a href="http://www.unesco.org/new/es/communication-and-information/intergovernmental-programmes/ipdc/special-initiatives/media-development-indicators-mdis/" target="_blank">Indicadores de Desarrollo Mediático</a>, que sirven para medir la libertad de prensa pero no se evalúan regular ni internacionalmente.</p>
<p><strong>¿Qué le llevó a centrar su tesis en este tema?</strong></p>
<p>Un viaje que hice a <a href="http://academia.edu/2313147/Press_freedom_in_Mexico" target="_blank">México para analizar la situación de la libertad de prensa</a>. Antes de partir, repasé lo que decían los índices sobre el país. En cuanto indagué un poco me di cuenta de que la metodología utilizada para contabilizar los datos era problemática. Estos rankings gozan de mucho prestigio y se informa ampliamente sobre ellos cada vez que son publicados, pero en cuanto conoces sus defectos te das cuenta de lo cuestionable que es la cobertura que reciben.</p>
<p><strong>¿Y qué problemas le descubrió a la metodología?<br />
</strong></p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP21.jpg" rel="lightbox[6599]"><img class="size-full wp-image-6617 alignright" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP21.jpg" width="300" height="200" /></a>Podemos empezar por la definición de libertad de prensa en sí. Ambos índices dicen basarse en el <a href="http://www.ichrp.org/es/articulo_19_dudh" target="_blank">Artículo 19</a> de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, en el que se indica que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión. Pero las organizaciones no especifican qué entienden ellas hoy en día por libertad de prensa, y ésta es una cuestión fundamental.</p>
<p>Eso lleva a la pregunta de qué indicadores deben usarse para medir la libertad de prensa: ¿en qué hay que fijarse para saber cuál es la situación en un país? Aquí, la cuestión de la ponderación también es importante. Por ejemplo, el derecho constitucional a la libertad de prensa, ¿vale seis o dos puntos? Y luego están los aspectos logísticos: quién evalúa, cómo se realizan los sondeos y cuánta gente se emplea para que las encuestas sean representativas.</p>
<p><strong>Metodologías distintas llevan a resultados diferentes, ¿hay algún país en el que esto se note especialmente?</strong></p>
<p>En Togo, por ejemplo. En 2013, Freedom House ha colocado al país africano en la posición 159 de 197 Estados. Reporteros sin Fronteras, sin embargo, lo sitúa en el lugar 83 de 179, ¡son casi 80 puestos de diferencia!</p>
<p><strong>¿Cómo se explica eso?</strong></p>
<p>El problema con los rankings de Freedom House es que se basan en unos indicadores que dos personas establecieron hace ocho años. Aunque se esforzaron por desarrollar unos parámetros sensatos y bien meditados, no consultaron a ningún experto. Algo similar sucede con Reporteros sin Fronteras: pese a que las decisiones se toman en grupo, siguen siendo muy subjetivas.</p>
<p>Así que cada cual se rige por su propia visión. Mientras que Reporteros sin Fronteras pone el foco en las agresiones a periodistas como agresiones a la libertad de prensa y en las condiciones laborales de los informadores, Freedom House le presta más atención a la estructura del  sistema en su conjunto y dedica una sola pregunta a la violencia contra sus trabajadores. Porque el número de ataques físicos a periodistas es, en comparación, relativamente bajo en Togo, el país está mejor posicionado en el índice de RsF. El sistema mediático, sin embargo, muestra deficiencias graves en Togo, lo que le hace perder puestos en el listado de Freedom House. Eso explica la diferencia.</p>
<p><strong>¿Y significa también que estas organizaciones entienden cosas distintas por libertad de prensa?</strong></p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP2.jpg" rel="lightbox[6599]"><img class="alignleft size-full wp-image-6607" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/FoP2.jpg" width="300" height="200" /></a>Sí. Freedom House tiene una percepción más estadounidense, que relega con frecuencia a los medios públicos al papel de instrumentos bajo el control del Estado. El concepto de Reporteros sin Fronteras es por el contrario más europeo, y entiende los medios públicos como importantes y positivos.</p>
<p>Pero, a fin de cuentas, ambos ofrecen una mirada muy occidental y ésa es una de mis críticas principales y el motivo de que quiera desarrollar un instrumento alternativo. La idea es que mil expertos de 124 países digan qué indicadores consideran relevantes para medir la libertad de prensa y qué puntuación le otorgan a cada uno de ellos. Tengo la esperanza de que así el sesgo cultural sea menor.</p>
<p><strong>Mil expertos… suena a un proyecto ambicioso, ¿cómo va a hacer para contactarlos?</strong></p>
<p>Pasé semanas buscando a personas dedicadas al tema: desde miembros de ONG y la mayoría de los grandes organismos periodísticos a profesores, expertos en desarrollo mediático y otros activistas en este campo. Después les escribí un mail y les pregunté si querían participar en mi encuesta.</p>
<p><strong>¿E incluyeron indicadores que no aparecían en los índices?</strong></p>
<p>No les pedí que me mandaran indicadores, sino que me dijeran la importancia que les concedían a los 47 que yo incluí en una lista. La lista fue fruto de muchas lecturas, de las fallas detectadas en los rankings existentes y del análisis de toda una serie de iniciativas que se están desarrollando en torno a este tema.</p>
<p>Entre los 47 indicadores y sus subindicadores hay muchos que contemplan los índices actuales, como la sensación subjetiva de seguridad de los periodistas, cosa que evidentemente influye en su labor. O el uso de los medios sociales como Facebook o Twitter tanto por parte de los medios como del público.</p>
<p><strong>¿Tiene resultados preliminares?</strong></p>
<p>Puedo decir ya que la mayoría de los expertos considera la independencia judicial como uno de los indicadores más importantes y, sin embargo, ni Freedom House ni Reporteros sin Fronteras la consideran.</p>
<p><em><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/LP3n.jpg" rel="lightbox[6599]"><img class="size-full wp-image-6613 alignleft" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/LP3n.jpg" width="100" height="155" /></a>Además de promover en filosofía, <strong>Laura Schneider</strong> coordina el Programa para América Latina del Centro de Estudios de los Medios y la Comunicación de Hamburgo. Trabaja también como freelance para diversos medios alemanes y ha sido reportera radiofónica y de prensa escrita en México. Estudió ciencias de la comunicación y periodismo en las universidades de Hamburgo (Alemania), Guadalajara (México), y Sídney (Australia).</em></p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/C_Harjes" target="_blank">Christine Harjes</a><br />
Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
]]></content:encoded>
			</item>
		<item>
		<title>“La solidaridad nos llega cuando hemos muerto”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=6351</link>
		<pubDate>Tue, 11 Jun 2013 09:09:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo de investigación]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo de investigación]]></category>
		<category><![CDATA[periodista]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://onmedia.dw.com/spanish/?p=6351</guid>
		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="620" height="385" src="//www.youtube.com/embed/E64HhcoYZzY" frameborder="0" allowFullScreen="true"> </iframe></p>
<p>En Colombia, la investigación periodística puede costar la vida. Los intentos de amedrentamiento e incluso la agresión directa están a la orden del día. El periodista Ricardo Calderón, de la revista “Semana”, sufrió un ataque el 1 de mayo de este año. Poco después fueron amenazados de muerte ocho comunicadores de Valledupar. Y tres días más tarde se destapó un plan para atentar contra los comunicadores Ariel Ávila, León Valencia y Gonzalo Guillén.</p>
<p>Mientras el Estado protege con guardaespaldas y carros blindados a los periodistas estrella de la capital, sus compañeros de profesión en las provincias se sienten abandonados. Jhon Jairo Jácome es redactor del diario <a href="http://www.laopinion.com.co/demo/" target="_blank">“La Opinión”</a> de Cúcuta, la capital del departamento Norte de Santander. “No es fácil”, reconoce, “trabajar siempre bajo la presión de la amenaza, el correo intimidante, el mensaje por las redes sociales que pretende acallar”. Vía Twitter le llegó el pasado 19 de mayo la última amenaza de muerte. Se la enviaba un paramilitar con el alias de “Moco Seco”, que ni siquiera se tomó la molestia de ocultar su identidad. “Moco Seco” está encarcelado y toma en prisión clases de informática.<span id="more-6351"></span></p>
<p>Cúcuta, en la frontera con Venezuela, es uno de los puntos calientes del conflicto colombiano. Durante cinco años, de 1999 a 2004, la ciudad estuvo en manos de los paramilitares, que impusieron un régimen de terror y asesinaron a cientos de personas. Jácome investigó lo sucedido. De esta labor surgió el especial multimedia <a href="http://www.laopinion.com.co/demo/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=415603&amp;Itemid=136" target="_blank">“Estaciones de la muerte”</a>, realizado junto a su colega Vladimir Solano y publicado en marzo. El trabajo recorre los lugares de Cúcuta en los que los paramilitares torturaron, mataron y en algunos casos incineraron cadáveres en hornos construidos por ellos mismos. “Buscamos llevar a cabo un recuento histórico de lo que hicieron, intentando visualizar a las víctimas que dejó ese conflicto”, explica.</p>
<p>Jácome y otros periodistas quieren elaborar una cartografía de la violencia en la región. Violencia que no acabó con la desmovilización oficial. Desde entonces, se han formado nuevas bandas criminales. El tráfico de drogas, la prostitución y el comercio ilegal de combustible procedente del país vecino se encuentran ahora bajo el control de los llamados neo-paramilitares. Y la prensa que denuncia o molesta sigue estando en el ojo de mira. “Yo no quisiera sonar trágico, pero a veces hace falta que pase algo. Que un periodista sufra algún tipo de accidente, algún tipo de percance por parte de estos violentos para que se movilicen”, apunta Jácome en referencia a la falta de apoyo institucional.</p>
<p>Pero, ¿qué hacer para no tener que ir hasta tan últimas consecuencias? “Lo primero es denunciar. Muchos compañeros, aquí y en el resto del país, se callan. La autocensura le hace mucho daño al periodismo investigativo. Y a veces también la censura impuesta por el medio, que quiere salvaguardar sus intereses”, responde Jácome. Después están los métodos surgidos al pulso de la necesidad. “Una de las formas que hemos encontrado en el periódico para poder investigar y de alguna manera protegernos es trabajar sin firmas y que el diario asuma la responsabilidad en conjunto de lo que se está publicando”, dice el redactor, que a la vez ha desarrollado sus propias medidas de protección: “Yo trato de documentar todo y enviarlo a la Fundación para la Libertad de Prensa, que es una organización que nos cubre. También documento todo con la Unidad Nacional de Protección y le mando copia de estas denuncias a algunos periodistas para que ellos entren a investigar en un futuro si algo, que esperamos que no, llegase a pasar…”</p>
<p>Jácome participa en uno de los cursos que DW Akademie lleva a cabo en Colombia como parte de un proyecto de dos años dirigido a apoyar a periodistas y medios locales en la cobertura del enfrentamiento armado. Socia de la Academia en este programa es la asociación <a href="http://consejoderedaccion.org" target="_blank">Consejo de Redacción</a>. La financiación corre a cargo de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ por sus siglas en alemán).</p>
<p><a href="https://twitter.com/vjkopp" target="_blank">Matthias Kopp</a></p>
]]></content:encoded>
			</item>
		<item>
		<title>“Los periodistas somos vendedores de miedo”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=5381</link>
		<pubDate>Wed, 13 Feb 2013 11:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Reportando]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Honduras]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo en conflictos]]></category>
		<category><![CDATA[periodista]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://onmedia.dw.com/spanish/?p=5381</guid>
		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-5577" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Felix-Molina-300x200.jpg" width="300" height="200" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Felix-Molina-300x200.jpg 300w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Felix-Molina.jpg 600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Desde el golpe de Estado que en 2009 expulsó a Manuel Zelaya fuera del poder, Honduras no ha cesado de escalar posiciones en las listas de países en los que ejercer el periodismo es una actividad peligrosa. Las amenazas se han multiplicado, constata el periodista Félix Antonio Molina, y el balance arroja la preocupante cifra de 29 informadores muertos desde marzo de 2010. Los cinco candidatos electorales asesinados antes de las elecciones primarias de noviembre 2012 no hacen prever nada bueno de cara a los próximos comicios, en noviembre 2013.</p>
<p>Sin embargo, Honduras es más que un cómputo de víctimas mortales. Desde su programa &#8220;Resistencia&#8221;, de <a href="http://www.radioglobohonduras.com/" target="_blank">Radio Globo</a>, Molina habla cada día de las iniciativas que se gestan en el país centroamericano, del valor de sus ciudadanos y de un inquebrantable “espíritu colectivo de lucha por el cambio”. Reconocido con el estadounidense premio Samuel Chavkin a la integridad en el periodismo latinoamericano, el hondureño nos habla sobre su trabajo y los problemas que enfrentan él y sus colegas de profesión.<span id="more-5381"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: Cuando en Alemania se menciona a Honduras es casi siempre para decir que se trata de uno de los países más peligrosos del mundo, ¿cómo describiría usted la situación?</strong></p>
<p><strong>Félix Molina:</strong> Honduras es, ante todo, un país tras un golpe de Estado, remilitarizado, con una institucionalidad frágil y una impunidad total. Nunca antes hubo una cifra semejante de periodistas asesinados y, al mismo tiempo, la capacidad de las autoridades para investigar los hechos y sancionar a los responsables es cero.</p>
<p>La policía se encuentra en una situación de franco descalabro ético. Está siendo intervenida y depurada por su implicación con el crimen organizado generador de violencia, pero el proceso es muy lento. Y por si fuera poco, esto ocurre en un escenario donde operan las bandas criminales que movilizan casi toda la droga que cada año entra al mercado de los Estados Unidos.<br />
<strong><br />
Eso significa que son varios los actores que amenazan a los periodistas: el narcotráfico, la policía…</strong></p>
<p><strong></strong>Exacto. Las limitaciones a la libertad de expresión en el año 2000 las encabezaban el monopolio y el oligopolio de los medios, seguidos por la corrupción en el sector privado y estatal y la corrupción que la política generaba dentro de la misma prensa. Muy distante aparecía el tema del narcotráfico o el crimen organizado versus la libertad de expresión. Después del golpe, eso se ha invertido. Y ya no es la censura directa de un grupo económico el problema, sino el miedo colectivo como mecanismo de control que lleva a la autocensura y, aún peor, que hace que cada vez menos fuentes estén dispuestas a hablar.</p>
<p>Diversas instituciones &#8211; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras &#8211; han hecho propuestas para que el Estado hondureño mejore el clima de confianza en el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa, pero ninguna de ellas ha sido implementada. Y muchos periodistas abandonan el país. No es lo deseable, pero es la realidad. No vas a estar eternamente arriesgando tu vida y la de tu familia, a la espera de la muerte.</p>
<p><strong>Usted viaja mucho por Honduras, va a los pueblos, conversa con la gente… ¿Cómo se protege?</strong></p>
<p><strong></strong>Cambio de carro todas las veces que me es posible, nunca digo al público a dónde voy y siempre salgo lo más rápido que puedo de cada lugar. No me quedo a socializar ni a dormir porque eso me hace vulnerable.</p>
<p><strong>¿Suele llevar protección o va solo?</strong></p>
<p><strong></strong>Generalmente voy solo y coordino con equipos de confianza en cada localidad, como los Colectivos de la Resistencia, organizaciones de derechos humanos locales u organizaciones sociales de cobertura regional. Cuando me muevo a una zona, ellos saben puntualmente a dónde voy y a qué voy.</p>
<p><strong></strong><img class="alignnone size-large wp-image-5589" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur-1024x667.jpg" width="586" height="381" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur-1024x667.jpg 1024w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur-300x195.jpg 300w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur.jpg 1578w" sizes="(max-width: 586px) 100vw, 586px" /></p>
<p><strong>¿Qué influencia tiene la labor periodística en su vida privada?</strong></p>
<p>Las medidas de seguridad que hemos tenido que empezar a tomar estos últimos tres años -no llegar siempre por el mismo camino, no salir siempre a la misma hora, nunca departir en sitios abiertos de entretenimiento o dormir en hoteles reconocidos &#8211; te cambian la vida. Yo procuro evitar convivir con el miedo y cada noche animo a la gente a que haga lo mismo. El miedo es una construcción, es parte de la oferta de un sistema que quiere sacar a los ciudadanos de los espacios públicos, es un impulsor de compra. El miedo vende armas, chalecos, perros, servicios electrónicos de vigilancia… Vende partidos políticos, presidentes, votos.</p>
<p>Y los periodistas somos vendedores de miedos. Es esa narrativa la que se refiere siempre a Honduras como un país con 29 periodistas muertos. Es esa narrativa la que retrata a San Pedro Sula como la ciudad más violenta de América Latina, ahora sustituida ya por Ceiba. Es esa narrativa la que genera el perfil de país extraño al que nadie quiere ir.</p>
<p><strong>¿Y eso le molesta?</strong></p>
<p>Sí, esa narrativa me molesta.</p>
<p><strong>No hace mucho, la televisión alemana emitió precisamente uno de esos reportajes que hablan de la ciudad más peligrosa del mundo, ¿qué </strong><strong>le diría a los autores?</strong></p>
<p><strong></strong>Les diría que se ocupen también de las iniciativas ciudadanas, que hay muchas: en pro del arte colectivo, del teatro callejero, la defensa de territorios, de comunicación popular comunitaria, la ocupación y organización juvenil.</p>
<p><strong>¿Deberían los medios internacionales cambiar el foco con el que informan sobre países como Honduras?</strong></p>
<p><strong></strong>Sí, porque ese foco no ofrece un retrato favorable para la gente, el pueblo. En Honduras existe, como mencionaba, un movimiento ciudadano de resistencia social, cultural contra la hegemonía informativa, que plantea un cambio en ámbitos esenciales como la política, la educación, la participación ciudadana. Ese proceso se mira menos o nada, oculto por la narrativa de la violencia que es rentable para grupos económicos y centros de control hegemónico.</p>
<p><strong>Volviendo al miedo de las fuentes que mencionaba antes, ¿cómo hace usted para que hablen?</strong></p>
<p><strong></strong>El hecho que hablen o no depende del tema. Si en Honduras preguntas por las operaciones del narcotráfico en los bancos, partidos políticos o en las iglesias, o sobre el sistema de corrupción que atraviesa a la sociedad, es probable que nadie te conteste. Yo intento tratar otras cuestiones. La participación ciudadana, la resistencia a los monocultivos, al represamiento de los ríos, la inclusión de la mujer en las decisiones. Pero sí, hay cosas que deliberadamente no tocamos. Y cada día nos queda una sensación de déficit por no poder decir lo que deberíamos.</p>
<p><strong>¿Podría Internet, como hemos visto en los países árabes, ejercer también en América Central una fuerza que impulse el cambio?</strong></p>
<p><strong></strong>En Honduras, el problema es el acceso a la Red. El número de personas, hogares e instituciones con conexión ha aumentado, pero sigue siendo muy bajo. Y en el campo es nulo. Sabemos que la tecnología es capaz de superar rápidamente cualquier obstáculo geográfico, pero aquí estamos ante una dificultad de costos-ingresos. Según la CEPAL, el 78 por ciento de las familias hondureñas sobreviven con menos de dos dólares diarios. En ese presupuesto no cabe la inversión en comunicación.</p>
<p>Nosotros tenemos que seguir trabajando con la radio popular, impulsando la democratización del espectro radioeléctrico, para la participación directa de la gente en el ejercicio de los derechos a la información, expresión y comunicación. Somos un país de tradición oral, que primero oye, después mira y por último lee. En algún momento habrá que invertir esa pirámide, pero por ahora la oportunidad está en los medios alternativos, que experimentan una verdadera ola en Honduras. Cada vez son más los barrios, las agrupaciones que piden una radio comunitaria, y los programas de ayuda internacional que contemplan el apoyo en este ámbito también. La gente quiere hablar y eso es bueno, hay que acompañarla.</p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/steffenleidel" target="_blank">Steffen Leidel</a></p>
]]></content:encoded>
			</item>
		<item>
		<title>&#8220;En Colombia es difícil ser periodista&#8221;</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=4247</link>
		<pubDate>Wed, 27 Jun 2012 12:16:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[steffenleidel]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[DW Akademie]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Eventos]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[evento]]></category>
		<category><![CDATA[Investiga]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo de investigación]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo en conflictos]]></category>
		<category><![CDATA[periodista]]></category>
		<category><![CDATA[premio de periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://onmedia.dw.com/spanish/?p=4247</guid>
		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-4255" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Lina-Colombia-300x224.jpg" width="300" height="224" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Lina-Colombia-300x224.jpg 300w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Lina-Colombia.jpg 600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Lina Fuenmayor tiene 28 años. Es periodista independiente en Riohacha, la capital del departamento La Guajira, en el extremo norte de Colombia. Como ganadora del premio <a href="http://onmedia.dw.com/spanish/?p=4059" target="_blank">¡Investiga! </a>2012, se desplazó a Alemania invitada por DW Akademie para participar en el <a href="http://www.dw.com/global-media-forum/gmf-2015/s-101219" target="_blank">Global Media Forum</a> de Bonn. El viaje incluye también una visita a los estudios de televisión de la DW en Berlín.<span id="more-4247"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: Lina, descríbenos la situación de los periodistas locales en Colombia</strong>&#8230;</p>
<p><strong>Lina Fuentemayor:</strong> En Colombia, de por sí, es riesgoso y dificil ser periodista por la cantidad de problemas socioculturales, políticos y de seguridad que se presentan. Mucho más en un departamento como La Guajira, apartado y olvidado por el gobierno nacional. Muchos periodistas evitan dar información precisa y específica sobre temas muy importantes para evitar poner en riesgo su vida y la de su familia.</p>
<p><strong>¿Nos puedes dar un ejemplo?</strong></p>
<p>Bueno, no puedo dar nombres por motivos de seguridad. Pero puedo decir que me consta que han llegado a manos de colegas pruebas contundentes de regalías, de gastos hechos no en pro del departamento sino de dirigentes políticos, y que esos colegas se han encontrado con amenazas sobre la mesa antes de que les hubiera dado tiempo a publicar esa información.</p>
<p><strong>¿Has vivido alguna experiencia de ese tipo personalmente?</strong></p>
<p>Sí, en alguna ocasión recibí información y empecé a investigar. Entonces me llegó una llamada donde me decían &#8216;deje de investigar eso&#8217;. Realmente, sólo me dijeron que dejase de investigar pero basta esa frase para entender la amenaza. La situación ya es tan crítica que cualquier señal o advertencia condiciona el trabajo de un periodista.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/?p=4059"><img class="alignright size-medium wp-image-3467" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/investigbreit-300x192.jpg" width="300" height="192" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/investigbreit-300x192.jpg 300w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/investigbreit.jpg 588w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><strong>¿Qué te atrae entonces de esta profesión si es tan peligrosa, tan difícil, si es tan complicado mantener lo que se aprende como la ética periodística de investigar y contar la verdad?</strong></p>
<p>En este momento estoy trabajando en un noticiero que es bastante candente, bastante fuerte porque trata de mostrar la verdad. Sin embargo, nos esforzamos por mostrar siempre la verdad y a la persona detrás de la verdad. Eso nos evita muchísimas complicaciones. Llamamos a la persona y dejamos que sea él quien dé la noticia. Ha sido una buena estrategia para menguar un poco las amenazas al equipo.</p>
<p><strong>¿Cómo se enfrenta esta temática en la enseñanza de periodismo en las universidades? </strong></p>
<p>Si se toca este tema en la universidad es muy superficialmente. No hace un análisis profundo sobre la realidad de los países como México, donde aumenta la violencia y donde anualmente hay una cantidad de periodistas asesinados brutal, de los países de Centroamérica o los países como Colombia, con su conflicto armado, en los que el riesgo es mucho mayor para un periodista que para quien ejerce cualquier otra profesión. Pienso que las universidades deberían de tener una cátedra especial para este tema, sobre todo en Colombia.</p>
<p><strong>¿Sientes entonces que tu formación te dio las herramientas necesarias para poder llevar a cabo profesión?</strong></p>
<p>Sí. La <a href="http://www.uac.edu.co/" target="_blank">Universidad Autónoma del Caribe </a>es una de las mejores universidades en comunicación social de Colombia. Pero independiente de todas las cátedras, todas las materias, está el empeño de cada uno. La Universidad me enseñó las herramientas para ser una buena periodista, el resto lo coloca uno.</p>
<p><strong>¿Cómo fueron tus experiencias en el mercado laboral con la formación que recibiste?</strong></p>
<p>Muchas personas me criticaron por haber estudiado esta carrera, porque no la identificaban. En mi región, la Guajira, la mayoría de los periodistas no son profesionales, son empíricos y han aprendido sobre la marcha. El hecho de que uno vaya a la universidad, se prepare, estudie, genera desconfianza porque los periodistas aquí aprenden de otra forma. Sin embargo, a mí me ha otorgado mucho reconocimiento, me ha dado posicionamiento, credibilidad.</p>
<p><strong>¿Qué impresión que te llevas del Global Media Forum?</strong></p>
<p>Me impresionó mucho en todas las conferencias el énfasis que se puso en derechos humanos, en la paz, en la alianza entre países, en la unión. Aunque había conferencias sobre temas conflictivos, estaban dirigidas hacia la búsqueda de soluciones. Ha sido impactante descubrir la relevancia de mi profesión y la responsabilidad que tengo como periodista.</p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/vjkopp" target="_blank">Matthias Kopp</a></p>
<p><em>Aquí el trabajo galadornado de Lina Fuenmayor<br />
</em><br />
<iframe title="YouTube video player" class="youtube-player" type="text/html" width="620" height="385" src="//www.youtube.com/embed/dtvNoE1xGa0" frameborder="0" allowFullScreen="true"> </iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			</item>
		<item>
		<title>“En Guatemala, la prensa está atrapada entre los frentes del narcotráfico”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=4175</link>
		<pubDate>Fri, 22 Jun 2012 09:33:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Periodismo de investigación]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[libertad de prensa]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo de investigación]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo en conflictos]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://onmedia.dw.com/spanish/?p=4175</guid>
		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-4237" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis-298x300.jpg" width="298" height="300" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis-298x300.jpg 298w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis-150x150.jpg 150w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Luis.jpg 300w" sizes="(max-width: 298px) 100vw, 298px" />Luís Ángel Sas no tiene teléfono fijo. Tampoco la mayoría de sus amigos. Así evitan el acoso, cuenta el periodista, aunque sólo el que les llega a través del aparato. Sas conoce bien las amenazas. Informar sobre el narcotráfico en Guatemala significa vivir peligrosamente. En este país lastrado por la violencia y el crimen organizado, ser reportero no es una tarea fácil. Luís Ángel Sas nos habla de ella.<span id="more-4175"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: Cuando uno investiga el narcotráfico, ¿cómo hace para protegerse?</strong></p>
<p><strong>Luís Ángel Sas: </strong>Bueno, en Guatemala está teniendo lugar ahora mismo una guerra entre narcotraficantes mexicanos y guatemaltecos que mantiene a los periodistas atrapados en medio de ambos frentes. En 2010, yo investigaba el robo de armas del ejército y me metí en el tema del narcotráfico hasta la cocina. Me amenazaron. Me dijeron que me iban a matar si seguía indagando y, al final, renuncié y me fui. Protegerse es marcharse a tiempo, abandonar, desaparecer, dejar que las cosas se calmen y regresar después a seguir con la vida pero mostrando otros intereses.</p>
<p>Es importante alternar los temas que cubres para que no se te identifique sólo con el narcotráfico. Tratar otras cuestiones, como por ejemplo los derechos humanos. Yo ahora me dedico a las capturas, a las historias de pueblos que fueron arrasados, a entrevistar a las víctimas. Y no pienso volver a investigar el narcotráfico, a no ser que reciba el apoyo de algún grupo extranjero. Yo entendí que la cosa va en serio.</p>
<p><strong>En un país tan marcado por la violencia como Guatemala, ¿qué precauciones tomas si sales, por ejemplo, a hacer una entrevista?</strong></p>
<p>Mira, primero, investigo a la persona a la que voy a entrevistar, es decir, me encargo de saber con quién voy a hablar. Después, la conversación tiene que desarrollarse en un lugar público. Si el sitio acordado no me da confianza, lo cambio.</p>
<p>Hace poco estaba citado con un traficante de gasolina en México, pero me advirtieron de que allí la situación era peor que en Guatemala. ‘¡Ni se te ocurra!’, me dijeron, ‘porque te agarran y te desaparecen’. Así que decidí hacer la entrevista en Guatemala. Mi editor sabía dónde estaba, con quién andaba. Y llevaba un iPhone, que tiene GPS. Hay cosas que no ofrecen seguridad total, pero ayudan.</p>
<p>Otro problema es que aquí nunca sabes de qué lado está la policía, si tienes que cuidarte también de ella.</p>
<p><strong>¿Vives siempre con miedo?</strong></p>
<p>Sí, siempre. En Guatemala hay que tener cuidado con los narcos, los policías, los militares [ríe]. No puedes confiar en las fuentes oficiales. En este país, nunca sabes con quién estás hablando.</p>
<p><strong>¿Cómo se informan los jóvenes guatemaltecos acerca del narcotráfico?</strong></p>
<p>Cuando aquí se habla del narcotráfico, se habla de incautación de drogas, de muertos, de peleas por el territorio. Es siempre lo mismo. Y a los jóvenes ya no les importa. Con unos amigos queremos iniciar un proyecto en Internet para informar desde otro punto de vista no sólo sobre el narcotráfico, sino sobre otros muchos temas.</p>
<p><strong>¿Cómo se explica usted que tantos jóvenes se dejen seducir por el mundo del narco?</strong></p>
<p>Porque ese mundo se pinta como algo ideal: como gente con dinero, con mujeres, con buenos autos… Y los jóvenes, que se ven sin futuro, sin posibilidades, quieren entrar en ese mundo. En Guatemala, la educación privada es cara y la pública deficiente. El narcotráfico es para muchos la solución, el modo de ganar mucho dinero.</p>
<p><strong>¿Quiere eso decir que la culpa también es de los medios?</strong></p>
<p>¡También! Se convierten en culpables al mostrar sólo una cara de la moneda. Es importante reflejar el otro lado: los sacrificios que se tienen que hacer, que te puede costar la vida, que con 25 años puedes acabar preso y, claro, el riesgo que existe de caer en el consumo. Muchos medios no tratan estas cuestiones por miedo o porque pertenecen a los mismos narcotraficantes.</p>
<p><strong>¿Cuáles son los principales tabús con los que se topa el periodismo en Guatemala?</strong></p>
<p>La guerra civil es un tabú: todo lo relacionado con el conflicto armado, si lo tocas, te acusan de comunista. Aún prevalece la mentalidad de los años ochenta, noventa. Yo hice una historia sobre eso y sólo la pude publicar en un medio digital. En los otros, esos temas no entran. Y también cualquier crítica a los militares está prohibida.</p>
<p><strong>Los medios locales, ¿lo tienen más difícil?</strong></p>
<p>Los pequeños, sí. Nosotros hicimos una investigación sobre esto con una ONG y fue impresionante ver cómo candidatos, alcaldes y otros poderes locales financian a los medios locales y compran a periodistas hasta convertirlos en sus megáfonos. Y luego está el crimen organizado. En muchos departamentos de Guatemala, los periodistas o aceptan dinero de las mafias, o se exponen a las amenazas.</p>
<p><strong>¿Dirías que hay libertad de prensa en Guatemala?</strong></p>
<p>Yo diría que hay libertad de opinión pero no de expresión a través de los medios. Hay cosas impublicables, hay gente –algunos políticos, por ejemplo- a la que no se puede entrevistar. Y también hay mucha corrupción dentro del periodismo mismo: periodistas que son a la vez asesores ministeriales y no pueden informar independientemente. Nosotros intentamos combatir eso desde dentro, pero estamos perdiendo la batalla.</p>
<p>Al menos quedan las redes sociales, que hacen su labor y ofrecen una plataforma para transmitir lo que en otros sitios no encuentra espacio.</p>
<p><strong>¿Es ésa la importancia de los medios digitales?</strong></p>
<p>En Guatemala, Internet es aún muy débil. Su influencia es alta en la capital, donde viven la mayoría de lo bloggers, pero no alcanza más allá de las cabeceras de departamento. En el interior, la conexión es muy lenta. Y cara. Guatemala es uno de los países más desiguales del mundo: hay mucha pobreza y la gente tiene que cubrir necesidades más importantes antes de permitirse el acceso a la Red. Por otra parte, cuando los jóvenes entran en Internet ven videos de YouTube, pero no noticias. ¡Todo su tiempo en el ciberespacio lo invierten en Facebook!</p>
<p>Entrevista: Naomi Conrad</p>
]]></content:encoded>
			</item>
	</channel>
</rss>
