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	<title>violencia &#8211; Spanish</title>
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		<title>Ocho principios para cubrir conflictos</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=7347</link>
		<pubDate>Sun, 24 Nov 2013 18:41:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Ginna1.jpg" rel="lightbox[7347]"><img class="alignleft size-full wp-image-7353" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Ginna1.jpg" width="300" height="200" /></a>En la cobertura informativa de conflictos rigen normas particulares. Eso lo sabe bien Ginna Morelo, editora y periodista de investigación en un país marcado por la violencia, Colombia. Morelo es además de coordinadora de la organización <a href="http://www.consejoderedaccion.org/" target="_blank">Consejo de Redacción (CdR)</a>. Con motivo del lazamiento de <a href="http://www.plataformadeperiodismo.com/" target="_blank">Plataforma de Periodismo</a>, un espacio digital para el intercambio entre comunicadores que gestiona el CdR y que nace con el apoyo de la DW Akademie y la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), le pedimos que nos resumiera lo fundamental de cara a narrar situaciones de crisis. A continuación, sus ocho principios:<span id="more-7347"></span></p>
<p>1. Como periodista que cubre un conflicto no llevo a cabo conteos de muertos y víctimas, sino que explico sus realidades.</p>
<p>2. Parto de que todo lector es un marciano y contextualizo siempre los hechos.</p>
<p>3. Jamás creo que los hechos son obvios: asumo que son complejos en todos los casos.</p>
<p>4. Nunca ando con la manada. Mi punto de partida es la observación profunda. No hay mejor forma de investigar.</p>
<p>5. Siempre imagino qué pensará mi madre del material periodístico que produzco. Eso significa ponerte en los zapatos de los demás.</p>
<p>6. No conjugo el verbo juzgar en ninguno de sus tiempos.</p>
<p>7. Me protejo porque nadie lo hará por mí.</p>
<p>8. No negocio los códigos de ética. Para el buen periodismo en tiempos de conflicto es algo inaceptable.</p>
<p><strong><em><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Ginna2.jpg" rel="lightbox[7347]"><img class="alignright size-full wp-image-7351" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Ginna2.jpg" width="150" height="150" /></a></em></strong><strong><em><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/?p=7347" target="_blank">Ginna Morelo </a></em></strong><em>está especializada en conflictos, derechos humanos, política y medioambiente. Por </em><a href="http://rutadeldespojo.blogspot.de/" target="_blank">La ruta del despojo</a><em> ha sido galardonada recientemente con el</em><em> </em><a href="http://www.premiosimonbolivar.com/" target="_blank"><em>Premio Simón Bolívar</em></a><em></em><em>, el mayor reconocimiento al trabajo periodístico que se otorga en Colombia. Morelo es aparte autora de diversos libros, entre ellos </em>Tierra de sangre, memorias de las víctimas<em> y </em>Córdoba, una tierra que suena<em>. </em></p>
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		<title>Nociones para el proceder con imágenes violentas</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=6395</link>
		<pubDate>Fri, 28 Jun 2013 08:16:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[ [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1.jpg" rel="lightbox[6395]"><img class="alignleft size-full wp-image-6397" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1.jpg" width="588" height="392" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/GF1-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a>Catástrofes naturales, guerras, ataques terroristas. La actualidad informativa produce un verdadero aluvión de imágenes. Y ya no son sólo los fotógrafos profesionales quienes inmortalizan el terror de conflictos y crisis. Que testigos casuales tomen esas fotos con sus celulares y las distribuyan sin filtrar por las redes sociales se ha vuelto algo habitual.</p>
<p>¿Cómo debe actuar la prensa ante la nueva situación? ¿Cuándo es éticamente aceptable publicar fotografías violentas y cuándo se trata de puro sensacionalismo? ¿Estuvo justificado imprimir en portada el cadáver del dictador libio Mohamed Gadafi? ¿Es legítimo mostrar niños asesinados durante bombardeos aéreos en Siria? ¿Era necesario que el mundo viera a los heridos ensangrentados del atentado de Boston, algunos de los cuales habían perdido miembros de su cuerpo?</p>
<p>“Las imágenes del horror no pierden su capacidad de conmocionar. Pero no son de gran ayuda a la hora de comprender. La narración nos puede explicar un hecho. Las fotos hacen otra cosa: nos atrapan&#8221;, indica la escritora Susan Sontag en su libro <em>Regarding the pain of others</em> (“Contemplando el sufrimiento de demás”).</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF2.jpg" rel="lightbox[6395]"><img class="alignright size-full wp-image-6399" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/GF2.jpg" width="150" height="210" /></a>El periodista alemán Simon P. Balzert ha comparado en su tesis doctoral el uso que hace de la fotografía de la prensa alemana y española. Su conclusión: los rotativos germanos publican con mucha menor frecuencia imágenes de muertos y heridos. ¿Es eso más correcto? Balzert no ha dado con la respuesta definitiva, porque seguramente no exista para todos los casos. “Depende del contexto”, dice. Aun cuando algunos diarios españoles pecan de cierto amarillismo, la contención alemana no siempre tiene razón de ser. “En algunas ocasiones hay que recurrir a las imágenes violentas para que el drama quede documentado”, explica Balzert. Cabe no olvidar que la política suele estar interesada en vender la ilusión de la guerra limpia, recuerda el comunicador.</p>
<p>Sobre la base de su estudio, Balzert ha elaborado una guía para el proceder informativo con fotos violentas, que pone aquí a discusión:<span id="more-6395"></span></p>
<p>1.    Antes de publicar una fotografía, el periodista debe asegurarse de que transmite información relevante, presenta una situación o describe una injusticia que merece la pena ser contada, y que no se imprime como un fin en sí misma, para el entretenimiento o por motivos meramente ópticos.</p>
<p>2.    Antes de publicar una fotografía, el periodista debe comprobar si es posible narrar por escrito los hechos que cuenta la imagen con la misma intensidad y, en consecuencia, si es posible prescindir de la foto.</p>
<p>3.    El periodista ha de seleccionar aquellas fotografías que más emocionen al lector pero menos le impacten. La ropa ensangrentada de un menor muerto puede aclarar lo suficiente, sin que se haga imprescindible exponer su cadáver.</p>
<p>4.    En periodista tiene que utilizar la misma vara de medir para todas las fotos violentas, independientemente de que hayan sido tomadas en el país propio o en el extranjero. Así, se evitan prejuicios racistas acerca de lugares y culturas lejanos y ajenos.</p>
<p>5.    El periodista debe decidir en cada caso concreto y evitar reglas generales como “en este periódico no publicamos imágenes de violencia”. La muerte y la discusión pública sobre ella forman parte de una sociedad informada y no han de ser un tabú.</p>
<p>6.    El periodista tiene que asegurarse de que dispone de espacio suficiente para comentar y contextualizar la fotografía a través del texto escrito. Si carece de él, mejor prescindir de la imagen.<br />
7.    El periodista ha de explicar por escrito el motivo que le lleva a publicar la imagen (para lo que el pie de foto habitual no ofrece suficiente espacio) y, si es posible, advertir a tiempo al lector de la dureza de la fotografía.</p>
<p>8.    El periodista nunca debe olvidar que la impresión que provocan las imágenes violentas se reduce proporcionalmente al número de fotografías de este tipo que se difunden. Por ello, ha de evitar un abuso de este recurso.</p>
<p>9.    El periodista no debe renunciar a la publicación de una imagen que considera éticamente aceptable por motivos como la protección del menor o el miedo al rechazo de los lectores.</p>
<p>10.    A la hora de debatir sobre la conveniencia o no de imprimir una foto violenta, los argumentos han de girar únicamente en torno a la imagen y su contexto, y no a lo que hagan otros medios.</p>
<p>11.    El periodista tiene que ser consciente de que las fotografías son más impactantes sobre el papel que en Internet y considerar la posibilidad de publicar una imagen que pueda conmocionar en el sitio del medio, anunciando en la versión impresa su presencia en la Red. Eso le da al lector la posibilidad de (no) ver la foto.</p>
<p>12.    En caso de fotos de atentados, el periodista ha de ponderar entre el derecho a la información del público y su obligación de no saciar las ansias de protagonismo de los terroristas.</p>
<p>13.    El periodista debe ser especialmente cuidadoso con las fotografías violentas antiguas. Cuanto más tiempo haya transcurrido desde el hecho, menos justificación obtiene la publicación de imágenes violentas. Éstas pueden ocasionar daños psicológicos a las personas que aparecen en ellas o a sus familiares.</p>
<p>14.    En caso de duda, el periodista ha de consultar a sus colegas y otros miembros de la redacción, recordando siempre que ni él ni sus colegas representan al lector medio y, por lo tanto, su resistencia al retrato de la violencia es distinta.</p>
<p>15.    El periodista tiene que considerar el conjunto del contexto gráfico en el que se publica la imagen: los lectores reaccionan con especial sensibilidad cuando el titular de un artículo cercano o el eslogan de un anuncio en la misma página encuentra algún tipo de conexión con la foto violenta.</p>
<p>16.    El periodista no debe jamás presentar la imagen de manera sensacionalista: en lugar de grande en portada, pequeña en las páginas interiores; en lugar de varias fotografías con un motivo similar, elegir una sola.</p>
<p>17.    El periodista ha de comprobar si es posible identificar a las víctimas que aparecen en la foto y, si así fuera, pedir que al menos sus caras se hagan irreconocibles. Esto es especialmente relevante si se trata de muertes, por respeto a los fallecidos y a sus familiares.</p>
<p>18.    El periodista tiene que asegurarse de que se respeta la dignidad de los retratados, sobre todo si se les reconoce.</p>
<p>19.    Nunca han de publicarse imágenes de muertos por suicidio.</p>
<p>20.    El periodista debe estar abierto al diálogo y permitir que se impriman las cartas del lector que comenten fotografías controvertidas.</p>
<p>Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
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		<item>
		<title>“La solidaridad nos llega cuando hemos muerto”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=6351</link>
		<pubDate>Tue, 11 Jun 2013 09:09:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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<p>En Colombia, la investigación periodística puede costar la vida. Los intentos de amedrentamiento e incluso la agresión directa están a la orden del día. El periodista Ricardo Calderón, de la revista “Semana”, sufrió un ataque el 1 de mayo de este año. Poco después fueron amenazados de muerte ocho comunicadores de Valledupar. Y tres días más tarde se destapó un plan para atentar contra los comunicadores Ariel Ávila, León Valencia y Gonzalo Guillén.</p>
<p>Mientras el Estado protege con guardaespaldas y carros blindados a los periodistas estrella de la capital, sus compañeros de profesión en las provincias se sienten abandonados. Jhon Jairo Jácome es redactor del diario <a href="http://www.laopinion.com.co/demo/" target="_blank">“La Opinión”</a> de Cúcuta, la capital del departamento Norte de Santander. “No es fácil”, reconoce, “trabajar siempre bajo la presión de la amenaza, el correo intimidante, el mensaje por las redes sociales que pretende acallar”. Vía Twitter le llegó el pasado 19 de mayo la última amenaza de muerte. Se la enviaba un paramilitar con el alias de “Moco Seco”, que ni siquiera se tomó la molestia de ocultar su identidad. “Moco Seco” está encarcelado y toma en prisión clases de informática.<span id="more-6351"></span></p>
<p>Cúcuta, en la frontera con Venezuela, es uno de los puntos calientes del conflicto colombiano. Durante cinco años, de 1999 a 2004, la ciudad estuvo en manos de los paramilitares, que impusieron un régimen de terror y asesinaron a cientos de personas. Jácome investigó lo sucedido. De esta labor surgió el especial multimedia <a href="http://www.laopinion.com.co/demo/index.php?option=com_content&amp;task=view&amp;id=415603&amp;Itemid=136" target="_blank">“Estaciones de la muerte”</a>, realizado junto a su colega Vladimir Solano y publicado en marzo. El trabajo recorre los lugares de Cúcuta en los que los paramilitares torturaron, mataron y en algunos casos incineraron cadáveres en hornos construidos por ellos mismos. “Buscamos llevar a cabo un recuento histórico de lo que hicieron, intentando visualizar a las víctimas que dejó ese conflicto”, explica.</p>
<p>Jácome y otros periodistas quieren elaborar una cartografía de la violencia en la región. Violencia que no acabó con la desmovilización oficial. Desde entonces, se han formado nuevas bandas criminales. El tráfico de drogas, la prostitución y el comercio ilegal de combustible procedente del país vecino se encuentran ahora bajo el control de los llamados neo-paramilitares. Y la prensa que denuncia o molesta sigue estando en el ojo de mira. “Yo no quisiera sonar trágico, pero a veces hace falta que pase algo. Que un periodista sufra algún tipo de accidente, algún tipo de percance por parte de estos violentos para que se movilicen”, apunta Jácome en referencia a la falta de apoyo institucional.</p>
<p>Pero, ¿qué hacer para no tener que ir hasta tan últimas consecuencias? “Lo primero es denunciar. Muchos compañeros, aquí y en el resto del país, se callan. La autocensura le hace mucho daño al periodismo investigativo. Y a veces también la censura impuesta por el medio, que quiere salvaguardar sus intereses”, responde Jácome. Después están los métodos surgidos al pulso de la necesidad. “Una de las formas que hemos encontrado en el periódico para poder investigar y de alguna manera protegernos es trabajar sin firmas y que el diario asuma la responsabilidad en conjunto de lo que se está publicando”, dice el redactor, que a la vez ha desarrollado sus propias medidas de protección: “Yo trato de documentar todo y enviarlo a la Fundación para la Libertad de Prensa, que es una organización que nos cubre. También documento todo con la Unidad Nacional de Protección y le mando copia de estas denuncias a algunos periodistas para que ellos entren a investigar en un futuro si algo, que esperamos que no, llegase a pasar…”</p>
<p>Jácome participa en uno de los cursos que DW Akademie lleva a cabo en Colombia como parte de un proyecto de dos años dirigido a apoyar a periodistas y medios locales en la cobertura del enfrentamiento armado. Socia de la Academia en este programa es la asociación <a href="http://consejoderedaccion.org" target="_blank">Consejo de Redacción</a>. La financiación corre a cargo de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ por sus siglas en alemán).</p>
<p><a href="https://twitter.com/vjkopp" target="_blank">Matthias Kopp</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>“Los periodistas somos vendedores de miedo”</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=5381</link>
		<pubDate>Wed, 13 Feb 2013 11:00:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-5577" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Felix-Molina-300x200.jpg" width="300" height="200" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Felix-Molina-300x200.jpg 300w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Felix-Molina.jpg 600w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" />Desde el golpe de Estado que en 2009 expulsó a Manuel Zelaya fuera del poder, Honduras no ha cesado de escalar posiciones en las listas de países en los que ejercer el periodismo es una actividad peligrosa. Las amenazas se han multiplicado, constata el periodista Félix Antonio Molina, y el balance arroja la preocupante cifra de 29 informadores muertos desde marzo de 2010. Los cinco candidatos electorales asesinados antes de las elecciones primarias de noviembre 2012 no hacen prever nada bueno de cara a los próximos comicios, en noviembre 2013.</p>
<p>Sin embargo, Honduras es más que un cómputo de víctimas mortales. Desde su programa &#8220;Resistencia&#8221;, de <a href="http://www.radioglobohonduras.com/" target="_blank">Radio Globo</a>, Molina habla cada día de las iniciativas que se gestan en el país centroamericano, del valor de sus ciudadanos y de un inquebrantable “espíritu colectivo de lucha por el cambio”. Reconocido con el estadounidense premio Samuel Chavkin a la integridad en el periodismo latinoamericano, el hondureño nos habla sobre su trabajo y los problemas que enfrentan él y sus colegas de profesión.<span id="more-5381"></span></p>
<p><strong>DW Akademie: Cuando en Alemania se menciona a Honduras es casi siempre para decir que se trata de uno de los países más peligrosos del mundo, ¿cómo describiría usted la situación?</strong></p>
<p><strong>Félix Molina:</strong> Honduras es, ante todo, un país tras un golpe de Estado, remilitarizado, con una institucionalidad frágil y una impunidad total. Nunca antes hubo una cifra semejante de periodistas asesinados y, al mismo tiempo, la capacidad de las autoridades para investigar los hechos y sancionar a los responsables es cero.</p>
<p>La policía se encuentra en una situación de franco descalabro ético. Está siendo intervenida y depurada por su implicación con el crimen organizado generador de violencia, pero el proceso es muy lento. Y por si fuera poco, esto ocurre en un escenario donde operan las bandas criminales que movilizan casi toda la droga que cada año entra al mercado de los Estados Unidos.<br />
<strong><br />
Eso significa que son varios los actores que amenazan a los periodistas: el narcotráfico, la policía…</strong></p>
<p><strong></strong>Exacto. Las limitaciones a la libertad de expresión en el año 2000 las encabezaban el monopolio y el oligopolio de los medios, seguidos por la corrupción en el sector privado y estatal y la corrupción que la política generaba dentro de la misma prensa. Muy distante aparecía el tema del narcotráfico o el crimen organizado versus la libertad de expresión. Después del golpe, eso se ha invertido. Y ya no es la censura directa de un grupo económico el problema, sino el miedo colectivo como mecanismo de control que lleva a la autocensura y, aún peor, que hace que cada vez menos fuentes estén dispuestas a hablar.</p>
<p>Diversas instituciones &#8211; la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras &#8211; han hecho propuestas para que el Estado hondureño mejore el clima de confianza en el ejercicio de la libertad de expresión y de prensa, pero ninguna de ellas ha sido implementada. Y muchos periodistas abandonan el país. No es lo deseable, pero es la realidad. No vas a estar eternamente arriesgando tu vida y la de tu familia, a la espera de la muerte.</p>
<p><strong>Usted viaja mucho por Honduras, va a los pueblos, conversa con la gente… ¿Cómo se protege?</strong></p>
<p><strong></strong>Cambio de carro todas las veces que me es posible, nunca digo al público a dónde voy y siempre salgo lo más rápido que puedo de cada lugar. No me quedo a socializar ni a dormir porque eso me hace vulnerable.</p>
<p><strong>¿Suele llevar protección o va solo?</strong></p>
<p><strong></strong>Generalmente voy solo y coordino con equipos de confianza en cada localidad, como los Colectivos de la Resistencia, organizaciones de derechos humanos locales u organizaciones sociales de cobertura regional. Cuando me muevo a una zona, ellos saben puntualmente a dónde voy y a qué voy.</p>
<p><strong></strong><img class="alignnone size-large wp-image-5589" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur-1024x667.jpg" width="586" height="381" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur-1024x667.jpg 1024w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur-300x195.jpg 300w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/Félix-telesur.jpg 1578w" sizes="(max-width: 586px) 100vw, 586px" /></p>
<p><strong>¿Qué influencia tiene la labor periodística en su vida privada?</strong></p>
<p>Las medidas de seguridad que hemos tenido que empezar a tomar estos últimos tres años -no llegar siempre por el mismo camino, no salir siempre a la misma hora, nunca departir en sitios abiertos de entretenimiento o dormir en hoteles reconocidos &#8211; te cambian la vida. Yo procuro evitar convivir con el miedo y cada noche animo a la gente a que haga lo mismo. El miedo es una construcción, es parte de la oferta de un sistema que quiere sacar a los ciudadanos de los espacios públicos, es un impulsor de compra. El miedo vende armas, chalecos, perros, servicios electrónicos de vigilancia… Vende partidos políticos, presidentes, votos.</p>
<p>Y los periodistas somos vendedores de miedos. Es esa narrativa la que se refiere siempre a Honduras como un país con 29 periodistas muertos. Es esa narrativa la que retrata a San Pedro Sula como la ciudad más violenta de América Latina, ahora sustituida ya por Ceiba. Es esa narrativa la que genera el perfil de país extraño al que nadie quiere ir.</p>
<p><strong>¿Y eso le molesta?</strong></p>
<p>Sí, esa narrativa me molesta.</p>
<p><strong>No hace mucho, la televisión alemana emitió precisamente uno de esos reportajes que hablan de la ciudad más peligrosa del mundo, ¿qué </strong><strong>le diría a los autores?</strong></p>
<p><strong></strong>Les diría que se ocupen también de las iniciativas ciudadanas, que hay muchas: en pro del arte colectivo, del teatro callejero, la defensa de territorios, de comunicación popular comunitaria, la ocupación y organización juvenil.</p>
<p><strong>¿Deberían los medios internacionales cambiar el foco con el que informan sobre países como Honduras?</strong></p>
<p><strong></strong>Sí, porque ese foco no ofrece un retrato favorable para la gente, el pueblo. En Honduras existe, como mencionaba, un movimiento ciudadano de resistencia social, cultural contra la hegemonía informativa, que plantea un cambio en ámbitos esenciales como la política, la educación, la participación ciudadana. Ese proceso se mira menos o nada, oculto por la narrativa de la violencia que es rentable para grupos económicos y centros de control hegemónico.</p>
<p><strong>Volviendo al miedo de las fuentes que mencionaba antes, ¿cómo hace usted para que hablen?</strong></p>
<p><strong></strong>El hecho que hablen o no depende del tema. Si en Honduras preguntas por las operaciones del narcotráfico en los bancos, partidos políticos o en las iglesias, o sobre el sistema de corrupción que atraviesa a la sociedad, es probable que nadie te conteste. Yo intento tratar otras cuestiones. La participación ciudadana, la resistencia a los monocultivos, al represamiento de los ríos, la inclusión de la mujer en las decisiones. Pero sí, hay cosas que deliberadamente no tocamos. Y cada día nos queda una sensación de déficit por no poder decir lo que deberíamos.</p>
<p><strong>¿Podría Internet, como hemos visto en los países árabes, ejercer también en América Central una fuerza que impulse el cambio?</strong></p>
<p><strong></strong>En Honduras, el problema es el acceso a la Red. El número de personas, hogares e instituciones con conexión ha aumentado, pero sigue siendo muy bajo. Y en el campo es nulo. Sabemos que la tecnología es capaz de superar rápidamente cualquier obstáculo geográfico, pero aquí estamos ante una dificultad de costos-ingresos. Según la CEPAL, el 78 por ciento de las familias hondureñas sobreviven con menos de dos dólares diarios. En ese presupuesto no cabe la inversión en comunicación.</p>
<p>Nosotros tenemos que seguir trabajando con la radio popular, impulsando la democratización del espectro radioeléctrico, para la participación directa de la gente en el ejercicio de los derechos a la información, expresión y comunicación. Somos un país de tradición oral, que primero oye, después mira y por último lee. En algún momento habrá que invertir esa pirámide, pero por ahora la oportunidad está en los medios alternativos, que experimentan una verdadera ola en Honduras. Cada vez son más los barrios, las agrupaciones que piden una radio comunitaria, y los programas de ayuda internacional que contemplan el apoyo en este ámbito también. La gente quiere hablar y eso es bueno, hay que acompañarla.</p>
<p>Entrevista: <a href="https://twitter.com/steffenleidel" target="_blank">Steffen Leidel</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>¿Cómo protegerse cuando se informa sobre protestas?</title>
		<link>https://onmedia.dw.com/spanish/?p=4977</link>
		<pubDate>Wed, 14 Nov 2012 09:49:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Luna Bolivar]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/111.jpg" rel="lightbox[4977]"><img class="alignleft size-full wp-image-4983" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/111.jpg" width="300" height="205" /></a>En esta profesión, que algún día te toque informar sobre un acto de protesta no es algo poco probable. Cuando la gente se siente lo suficientemente comprometida con un asunto como para salir por él a la calle, la historia suele merecer la pena. Pero un lugar donde los nervios están a flor de piel también puede ser peligroso, y eso no sólo para los manifestantes. ¿Cómo protegerse? A continuación, algunas medidas de seguridad que el periodista Martin Vogl acostumbra a tomar antes y durante la cobertura de acciones ciudadanas.<span id="more-4977"></span></p>
<p><strong>Previamente…</strong></p>
<p>&#8211; Contacta a los organizadores del evento, a la policía, a las asociaciones de la prensa y a cualquier otro grupo que pueda brindarte ayuda. Haz una lista con los números de teléfono más importantes y llévala siempre contigo.</p>
<p>&#8211; Recopila toda la información que puedas sobre la protesta. ¿Quiénes se manifiestan? ¿Hay personas violentas entre ellos? ¿Se esconden otros intereses detrás? ¿Cuál va a ser el recorrido exacto de la marcha? ¿Cuánta policía habrá desplegada?</p>
<p>&#8211; Reflexiona acerca de la mejor posición para cubrir el acto. ¿Tienes que quedarte entre los manifestantes todo el recorrido o basta con que entrevistes a algunos y sigas el resto de la protesta desde algún edificio cercano?</p>
<p>&#8211; Medita acerca de tu papel a la hora de cubrir el acto. Lo más probable es que prefieras identificarte como periodista, pero tal vez optes por integrarte en la masa.</p>
<p>&#8211; Si quieres que se reconozca tu calidad de reportero, escribe claramente por delante y por detrás la palabra “PRENSA” sobre la ropa que vayas a llevar. Y utiliza el equipamiento para reforzar tu imagen: con un micro en la mano y una cámara al cuello, todo el mundo sabrá qué estás haciendo ahí.</p>
<p>&#8211; Yo prefiero cargar con los menos aparatos posibles. Si has de moverte con rapidez, es recomendable ir ligero. Y ponte zapatos que te permitan correr.</p>
<p>&#8211; Busca acompañantes. Lo más probable es que otros colegas informen también sobre el acto. Queda con ellos para ir juntos a la manifestación.</p>
<p>&#8211; Asegúrate de que más personas saben a dónde vas y cuándo esperas regresar. Tampoco está de más poner al tanto a tus jefes.</p>
<p><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/215.jpg" rel="lightbox[4977]"><img class="alignleft size-full wp-image-4993" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/215.jpg" width="588" height="321" srcset="https://onmedia.dw.com/spanish/files/215.jpg 588w, https://onmedia.dw.com/spanish/files/215-300x163.jpg 300w" sizes="(max-width: 588px) 100vw, 588px" /></a></p>
<p><strong>Durante…</strong></p>
<p>&#8211; Mantente alerta. Ésta es la regla principal. Especialmente mientras haces entrevistas o grabas, porque esos son los momentos en los que te puedes ver envuelto sin darte cuenta en los acontecimientos. Si las cosas se ponen tensas, túrnate para trabajar con tus compañeros, de manera que alguien permanezca atento a lo que sucede.</p>
<p>&#8211; Si la cosa se pone tensa, ten claro y no olvides nunca lo que piensas hacer si la cosa se pone realmente mal. No pierdas de vista las vías de escape ni los posibles refugios.</p>
<p><strong>En caso de dificultades…</strong></p>
<p>&#8211; Si por algún motivo te conviertes en blanco de las iras de los manifestantes, sal lo antes posible del lugar o aléjate de quienes te amenazan. Tal vez las fuerzas de seguridad o los organizadores del acto puedan ayudarte. Ése es el motivo por el cual es importante que tengas a mano la lista de teléfonos.</p>
<p>&#8211; Si el caos y los enfrentamientos se han generalizado, busca cobijo. Recuerda que en estas situaciones es frecuente que la gente tire cosas (como, por ejemplo, piedras), así que una pared no bastará a modo de protección. Entre cuatro será mejor.</p>
<p>&#8211; Si la policía empieza a lanzar gas lacrimógeno, márchate. El consejo general es lavarse los ojos con agua abundante. Mi consejo es que te duches entero y eches la ropa a la lavadora.</p>
<p>&#8211; Si se desatan tiroteos, da con el resguardo adecuado. Recuerda que un calibre AK-47 es capaz de traspasar muros de ladrillo sencillos.<strong></strong></p>
<p><strong>Para terminar, ten siempre presente que ni la mejor de las historias vale más que tu vida. Es preferible llegar a la redacción con un poco menos de material a no llegar jamás.</strong></p>
<p>Martin Vogl<br />
Traducción: <a href="https://twitter.com/lunabol" target="_blank">Luna Bolívar</a></p>
<p><strong><a href="http://onmedia.dw.com/spanish/files/39.jpg" rel="lightbox[4977]"><img class="alignleft size-full wp-image-5047" alt="" src="http://onmedia.dw.com/spanish/files/39.jpg" width="150" height="150" /></a></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong>Matin Vogl</strong> es reportero de radio y televisión desde hace más de diez años. Los últimos tres y medio los ha pasado en Bamako, Mali, trabajando como corresponsal para varios medios internacionales. Vogl forma además a periodistas en África del Norte y Occidental para DW Akademie.</em></p>
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